21/01/2025
Mantram para no poner OBJECIONES por Samael Aun Weor.
Es muy difícil, espantosamente difícil no poner objeciones. En el mundo Oriental, esto se ha reflexionado profundamente; también en el mundo Occidental. Yo creo que hay veces en que hay necesidad de apelar a un Poder que sea superior al de nosotros, si es que queremos libertarnos de esa cuestión de las objeciones.
En cierta ocasión, en que iba un monje budista caminando, por allá por las tierras esas del mundo Oriental, en un invierno espantoso, lleno de hielo y de nieve y de bestias salvajes (claro, esto le proporcionaba sufrimientos al pobre monje), naturalmente protestaba, ponía sus objeciones.
Pero tuvo suerte el pobre: cuando estuvo desmayándose, en Meditación se le aparece AMITABHA (es decir, Amitabha, en realidad de verdad, es el DIOS INTERNO de GAUTAMA, el Buddha, Sakyamuni) y le entregó un mantram para que pudiera, pues sostenerse fuerte y sin hacer objeciones; algo que le ayudase para no estar protestando, a cada rato, contra sí mismo, contra la nieve, contra el hielo, contra el mundo.
Ese mantram es utilísimo; se los voy a vocalizar bien para que los graben en su memoria y para que quede grabado también en estas cintas que traen ustedes aquí, en sus grabadoras: GAAAAATEEEEE, GAAAAATEEEEE, GAAAAATEEEEE (alargando las vocales).
Hubo necesidad de esa ayuda, pues, porque no es tan fácil dejar de poner objeciones. Un momento que descuide uno la guardia, y está poniéndole objeciones a todo: A la vida, al dinero, a la inflación, al frío al calor, etc., etc., etc. Muchos protestan porque está haciendo frío, protestan porque está haciendo calor, protestan porque no tienen dinero, protestan porque los picó un mosquito; por todo están protestando.
Cuando uno en realidad en verdad, vive haciendo objeciones, se perjudica horriblemente, porque LO QUE HA GANADO UNO POR UN LADO, DISOLVIENDO EL EGO, POR OTRO LO ESTA DESTRUYENDO CON LAS OBJECIONES.
Si uno está luchando por no sentir ira, pero sí está poniendo objeciones, pues vuelve y coge fuerza el demonio de la ira. Que está haciendo uno la lucha terrible por eliminar el demonio del orgullo, pero sí pone objeciones a la mala situación, a esto o aquello, pues vuelve a fortificar ese demonio. Que está haciendo unos esfuerzos para acabar con la abominable lujuria, pero sí pone objeciones en un instante dado: “Que porque la mujer no quiere tener relaciones sexuales con él”, o la mujer que “porque el hombre no la busca”, y cincuenta mil objeciones así por el estilo, pues, está fortificando el demonio de la lujuria.
De manera que si por un lado estamos luchando por eliminar los agregados psíquicos y por el otro lado los estamos fortificando, sencillamente NOS ESTANCAMOS. Así que si ustedes quieren, en realidad en verdad, desintegrar los agregados psíquicos tienen que terminar con esa cuestión de las OB-JE-CIO-NES. Si no proceden en esa forma, se Estancan inevitablemente, no progresarán en modo alguno.