09/03/2026
Daniela Rodríguez Solís fue desaparecida el 18 de mayo de 2019.
Esa noche salió de trabajar de una pizzería y abordó un taxi para regresar a casa. Durante el trayecto alcanzó a enviar mensajes a un amigo alertando que el vehículo se estaba desviando de la ruta:
"Creo que el taxi me quiere secuestrar."
Semanas después, el 9 de julio de 2019, su osamenta fue localizada en un paraje de Parres, en la alcaldía Tlalpan.
Desde 2019, la Clínica de Litigio Penal en contra de Violaciones Graves a Derechos Humanos del ITAM acompaña a Margot Ortiz, madre de Daniela, en la búsqueda de justicia por el feminicidio de su hija. Actualmente el caso se encuentra en etapa de juicio.
Hoy Margot decidió compartir su historia en una entrevista publicada hoy en Reforma, en el marco del 8 de marzo:
“Yo sé que todo esto no me va a devolver a mi hija, pero quiero justicia para que ese no lo vuelva a hacer y pague.”
La historia de Margot recuerda algo que se repite en México:
las madres de víctimas de feminicidio se ven obligadas a sostener, durante años, una lucha incansable para exigir justicia para sus hijas.
Su valentía y su persistencia son también una forma de resistencia.
Daniela no debería faltar.