16/10/2026
Así es: para sorpresa de nadie, la Universidad Autónoma de Aguascalientes pretende ser sede de un foro sobre la supuesta "ola de denuncias falsas" contra hombres.
Sus organizadores apelan al pluralismo, al debate democrático y al diálogo "racional" para defenderlo.
🚨 Pero ningún debate es racional si parte de una premisa que no demuestra.👈🏾
Es indignante que una institución que ha sido señalada por la omisión y las deficiencias en la atención de denuncias de violencia de género, preste sus espacios para promover una narrativa que amplifica esa misma violencia.
¿Dónde está ese compromiso con el debate "racional" cuando se ignoran las voces de mujeres que exigen justicia? ¿Dónde está la pluralidad cuando ni siquiera se garantiza la participación de especialistas en violencia de género?
En un país donde miles de víctimas enfrentan obstáculos para acceder a la justicia, organizar un foro que pone el foco en la supuesta persecución de los hombres por parte de las mujeres, sin un contraste riguroso de datos ni voces especializadas, es una ridiculez.
La "pluralidad" no consiste en darle el mismo peso a cualquier afirmación, sino en contrastar ideas con evidencia. Si de verdad se tratara de un diálogo académico plural, ¿por qué no incluir a especialistas en violencia sexual, acceso a la justicia y perspectiva de género? ¿Por qué no discutir también las denuncias que se archivan, las investigaciones deficientes, la impunidad y las víctimas que nunca obtienen justicia?
La pluralidad no consiste en dar legitimidad académica a prejuicios misóginos. Antes de organizar foros sobre hombres supuestamente perseguidos por denuncias falsas, la UAA debería responder por las mujeres de su propia comunidad que siguen exigiendo justicia.
Además, es sumamente contradictorio que la Universidad siga abriendo espacios a Alan Capetillo, un exdocente suspendido por emitir comentarios misóginos, quien tiene múltiples señalamientos como agresor y es abiertamente antiderechos. Permitir su participación en un espacio de concientización invalida las denuncias de las alumnas y traiciona la ética de la UAA, transformando un panel de prevención en una burla institucional.
¡Menos foros para alimentar prejuicios y más responsabilidad institucional frente a la violencia de género!