01/06/2026
Hay algo que los grupos de "No soy papá y soy criminal" nunca quieren discutir:
Durante generaciones se normalizó que muchos hombres tuvieran dobles familias, abandonaran hijos, incumplieran promesas y dejaran toda la carga de la crianza a las mujeres. A nosotras nos enseñaron a aguantar. A ellos, en muchos casos, apenas se les exigía aparecer de vez en cuando.
Pero las mujeres aprendimos a trabajar, estudiar y salir adelante. Y cuando dejamos de depender económicamente de ellos, apareció otra forma de castigo: el abandono económico.
"Si tanto puedes sola, arréglatelas."
Y así llegaron las pensiones sin pagar, las excusas eternas y los padres que desaparecen de la crianza, pero reaparecen para victimizarse cuando la ley les exige cumplir con sus hijos.
Y no, los hijos no son moneda de cambio.
Los hijos comen todos los días. Necesitan casa, ropa, escuela, medicinas, atención médica y estabilidad. Exigir que un padre aporte para cubrir esas necesidades no es venganza, no es persecución y no es violencia. Es responsabilidad.
Lo verdaderamente preocupante es que algunos de estos movimientos hablan mucho de los derechos de los padres, pero guardan silencio sobre los derechos de las infancias.
Porque los hijos no necesitan discursos.
Necesitan comida.
No necesitan marchas victimistas.
Necesitan útiles escolares.
No necesitan adultos ofendidos porque les cobran una pensión.
Necesitan padres responsables.
Y algo más: no vengan a exigir igualdad cuando durante generaciones las mujeres tuvieron que luchar para conseguir derechos básicos que hoy muchos dan por sentados. Los avances de las mujeres no fueron regalos; fueron conquistas obtenidas después de décadas de resistencia.
De hecho, deberían agradecer que hoy las madres puedan trabajar y generar ingresos, porque con muchos de esos "papás víctimas" que lloran por una pensión alimenticia, sus hijos habrían pasado hambre.
Y si por decir esto nos llaman conflictivas, resentidas o "las malas", lo aceptamos.
Porque ser "la mala" en una familia o sociedad disfuncional no es un defecto.
No eres conflictiva, eres la que dejó de tolerar el abuso.
No eres egoísta, eres la que aprendió a decir NO.
No eres la oveja negra, eres la que decidió romper un ciclo que llevaba generaciones dañando a mujeres e infancias.
El sistema siempre se molesta cuando alguien deja de obedecer.
Nosotras no vamos a retroceder.
No vamos a normalizar el abandono.
No vamos a seguir aplaudiendo a hombres que exigen derechos mientras evaden responsabilidades.
Si quieren derechos, empiecen por cumplir sus obligaciones.
Porque esto nunca ha sido una guerra contra los hombres.
Es una lucha por las infancias y por la justicia que durante demasiado tiempo se les negó a las mujeres y a sus hijos.
Lemus NavarroSororas Violetas JaliscoFeministas en Guadalajara Gobierno de GuadalajaraCongreso de JaliscoGobierno de Zapopan