21/08/2026
Hoy inició trecena o tonalpohualli Ce Ollin
Dice el Códice Borbónico, la lectura de Ce Ollin — 1 Movimiento resulta bastante más rica que “cambio” o “transformación”. La imagen construye un complejo de movimiento → muerte/descomposición → gestación → nacimiento → renovación.
Hay además un punto importante que conviene corregir de mi respuesta anterior: no es seguro que el ser que nace sea Cintéotl. Esa identificación es tradicional y todavía aparece en descripciones del códice, pero investigaciones más recientes sostienen que los atributos del recién nacido son los mismos de Tlazoltéotl y que, por tanto, Tlazoltéotl estaría dándose a luz a sí misma.
1. Tlazoltéotl ocupa el centro conceptual
La figura enorme de la izquierda es Tlazoltéotl-Ixcuina, patrona principal de la trecena Ce Ollin. Su representación frontal es inusual en los códices: está con brazos y piernas abiertos, en una postura explícita de parto.
No aparece simplemente como “diosa de la sexualidad”. En esta imagen confluyen varias funciones:
tierra + fertilidad + parto + muerte + impureza + purificación + regeneración.
Eso es fundamental para comprender Ce Ollin. La tierra recibe materia mu**ta y deteriorada, pero de ella vuelve a emerger la vida. Tlazoltéotl personifica precisamente esa capacidad de transformar lo impuro o agotado en materia fértil. Su relación con Ollin también ha sido interpretada en clave telúrica: tierra y movimiento/temblor.
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2. La postura de parto
Tlazoltéotl está representada en posición acuclillada o “de sapo”, con las piernas muy abiertas.
No es un detalle ornamental. Es una imagen de paso entre estados:
interior → exterior
oculto → manifiesto
gestación → existencia.
La bibliografía iconográfica vincula específicamente esta postura con su función de patrona del embarazo, parto y parteras.
Así, el movimiento de Ollin no es solamente desplazarse de un sitio a otro. Puede ser algo mucho más profundo:
hacer emerger una forma nueva desde el interior de otra.
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3. El extraño nacimiento: ¿Cintéotl o la propia Tlazoltéotl?
Aquí está uno de los detalles más fascinantes.
Durante mucho tiempo la imagen se describió como Tlazoltéotl dando nacimiento a Cintéotl, dios del maíz. Esa identificación sigue apareciendo en catálogos y comentarios modernos.
Pero Gajewska y, más recientemente, Alessia Frassani llaman la atención sobre algo extraño: el ser que nace lleva atributos de Tlazoltéotl, particularmente elementos de algodón en cabeza y orejas. Frassani lo resume interpretándolo como Tlazoltéotl “alumbrándose a sí misma”.
Esto cambia radicalmente el simbolismo.
No sería simplemente:
madre → hijo
sino:
Tlazoltéotl → Tlazoltéotl renovada.
Es decir:
la misma fuerza muere, se transforma y vuelve a aparecer en una nueva condición.
Ese concepto encaja extraordinariamente con Ollin.
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4. El otro pequeño personaje que baja desde arriba
Sobre Tlazoltéotl aparece otra pequeña figura. Las huellas de pies indican desplazamiento: ese personaje se dirige hacia ella.
Frassani señala expresamente que una pequeña persona, posiblemente un niño, de cabello amarillento se aproxima a la diosa siguiendo las huellas.
La escena produce entonces algo casi circular:
un ser se acerca a Tlazoltéotl → entra en el proceso de la diosa → otro ser emerge de ella.
Una interpretación propuesta es que estamos viendo una especie de revitalización: aquello que entra vuelve a salir transformado.
Aquí Ce Ollin deja de significar simplemente “algo empieza”.
Significa:
algo entra en transformación y vuelve a emerger.
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5. Las dos cuerdas entrelazadas
Junto al pequeño personaje aparecen dos elementos entrelazados.
Giasson ha señalado que su disposición recuerda al propio glifo Ollin. Esa estructura entrelazada vuelve a repetirse en otros elementos de la escena.
Esto es importante porque ollin visualmente no expresa una línea recta.
No es:
A → B
sino más bien:
A ⇄ B
Dos fuerzas se relacionan, se cruzan, se oponen y producen movimiento.
Por eso una lectura simbólica más fiel sería:
Ollin = movimiento producido por interacción y transformación, no simplemente “cambio”.
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6. Serpiente y ciempiés
Muy cerca aparece esa extraña criatura compuesta visualmente por una serpiente y un ciempiés entrelazados.
No es un adorno aleatorio. Algunos estudios han observado que la combinación reproduce nuevamente una estructura semejante a Ollin.
La asociación admite varias capas.
La serpiente pertenece fuertemente al ámbito terrestre, fecundo y sexual. El ciempiés, animal que se desplaza próximo o dentro de la tierra, pertenece también a espacios húmedos, oscuros y telúricos. Su combinación refuerza el universo de tierra, interioridad, sexualidad, generación y movimiento.
Pero aquí conviene ser cautos: los especialistas no coinciden en una traducción mántica única del conjunto. Lo seguro es que la forma Ollin se reitera deliberadamente.
Es como si el tlacuilo repitiera visualmente:
movimiento, movimiento, movimiento.
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7. La piel desollada
Otro elemento inquietante: Tlazoltéotl aparece vestida con una piel humana desollada.
Esto la aproxima iconográficamente a Xipe Tótec, pero en el caso de Tlazoltéotl se relaciona también con los rituales de Ochpaniztli, en los que una personificadora de la diosa era sacrificada y su piel era posteriormente vestida ritualmente.
El desollamiento tiene un simbolismo extraordinariamente apropiado aquí:
la forma exterior muere,
la piel vieja es retirada,
pero la vida continúa debajo.
Es prácticamente una metáfora corporal de renovación.
Por eso en esta lámina nacimiento y desollamiento aparecen juntos.
No son opuestos.
Son dos caras de un mismo ciclo.
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8. Rojo y negro
Su vestimenta está dominada por rojo y negro y contiene numerosas formas de media luna. Estos colores y motivos están documentados entre sus atributos iconográficos.
Las medias lunas relacionan a Tlazoltéotl con complejos simbólicos lunares y también con divinidades vinculadas al pulque.
Aquí vuelve a aparecer una lógica cíclica:
crecimiento → plenitud → mengua → desaparición → retorno.
Es otra forma natural de expresar lo que Ce Ollin está diciendo mediante el nacimiento.
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9. El algodón
Buena parte del enorme tocado y de los adornos blancos corresponde al algodón, uno de los atributos más característicos de Tlazoltéotl.
Aparece en la frente, orejas y tocado; su iconografía se relaciona también con hilado y tejido.
Y el tejido ofrece otra imagen extraordinaria de Ollin:
hilos separados → entrelazamiento → nueva estructura.
No hace falta suponer que el tlacuilo pretendiera formular literalmente esa metáfora; pero dentro del complejo iconográfico de Tlazoltéotl, hilar, gestar y transformar materia pertenecen al mismo universo simbólico.
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10. El tocado cónico y las hojas
Sobre la cabeza lleva un gorro cónico, interpretado como una referencia a las raíces huastecas de esta forma de la diosa. Del tocado emergen hojas identificadas como zoyatl, una palma.
De nuevo tenemos vegetación encima de una divinidad terrestre y maternal:
tierra → germinación → crecimiento.
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11. La boca negra y la codorniz
Uno de los rasgos característicos de Tlazoltéotl es la zona negra alrededor de la boca.
Pero en esta representación aparece además un ave que ha sido interpretada como codorniz. Existe incluso una propuesta según la cual la codorniz participa fonéticamente en la construcción visual del nombre de la diosa y refuerza su asociación con fertilidad y tierra.
Es un detalle pequeño pero importante porque muestra cómo un códice puede funcionar simultáneamente como:
imagen + símbolo + sonido + concepto.
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12. El collar de turquesa y co**ha
También lleva un importante collar de turquesa con elementos de co**ha. Está documentado entre los atributos de esta representación.
Aquí ya entramos más en identificación iconográfica que en el mensaje particular de Ce Ollin: sirve, junto con algodón, nariguera y tocado, para decir visualmente:
“esta figura es Tlazoltéotl”.
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13. Tezcatlipoca convertido en águila
La gran figura emplumada a la derecha suele identificarse como Tezcatlipoca en forma o disfraz de águila. El elemento decisivo para identificarlo es su característico espejo/disco humeante.
Por eso algunas clasificaciones de la trecena dan:
Tlazoltéotl / Tezcatlipoca
como las dos grandes fuerzas rectoras de Ce Ollin.
Esto añade otra dimensión.
Tlazoltéotl representa aquí poderosamente fecundidad, transformación y regeneración.
Tezcatlipoca introduce el mundo de:
destino, incertidumbre, prueba, conflicto y mutabilidad.
Así, Ce Ollin tampoco describe necesariamente una transformación cómoda.
Puede tratarse de un movimiento desestabilizador.
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14. El pequeño templo y los restos humanos
En la parte inferior central-derecha aparece una pequeña construcción escalonada con elementos asociados a cráneo/cabeza.
Giasson ha propuesto relacionarla con Ochpaniztli, fiesta en cuyo complejo ritual intervenían sacrificio, desollamiento y renovación agrícola.
No conviene leerlo simplemente como “muerte”.
Dentro del panel completo:
muerte ritual → fertilidad → nacimiento.
Eso es precisamente lo sorprendente de la lámina.
La muerte está representada dentro de un sistema regenerativo.
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15. Los instrumentos de autosacrificio
También aparecen pequeños instrumentos rituales asociados al autosacrificio, incluyendo objetos que pueden contener o recibir las puntas utilizadas para sangrado ritual. Los zacatapayolli, por ejemplo, eran bolas de zacate donde podían colocarse las puntas empleadas.
En la lógica religiosa nahua, la transformación no ocurre gratuitamente: implica ofrenda, esfuerzo y reciprocidad.
Es otro matiz interesante de Ce Ollin:
el movimiento exige energía.
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16. El glifo Ce Ollin
En la franja calendárica inferior comienza la cuenta con:
1-Ollin → Ce Ollin.
Después siguen:
1. 1 Ollin — Movimiento
2. 2 Tecpatl — Pedernal
3. 3 Quiahuitl — Lluvia
4. 4 Xochitl — Flor
5. 5 Cipactli
6. 6 Ehecatl — Viento
7. 7 Calli — Casa
8. 8 Cuetzpalin — Lagartija
9. 9 Coatl — Serpiente
10. 10 Miquiztli — Muerte
11. 11 Mazatl — Venado
12. 12 Tochtli — Conejo
13. 13 Atl — Agua
La página se lee primero horizontalmente por abajo y después continúa verticalmente; los puntos rojos proporcionan los coeficientes numéricos.
Por tanto Ce Ollin no es solamente un día aislado: abre una trayectoria que termina trece días después en 13 Atl, 13 Agua.
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17. ¿Y qué son todas esas pequeñas aves y deidades alrededor?
Esta parte suele confundirse.
Los pequeños personajes y animales de los márgenes no son simplemente “acompañantes de Tlazoltéotl”.
El Códice Borbónico superpone varios ciclos adivinatorios. Cada fecha puede recibir simultáneamente la influencia de:
el signo del día + su numeral + el señor de la noche + el señor del día + un ave asociada + el patronazgo general de la trecena.
Por eso la página está tan saturada de información.
Las aves que ves junto a las pequeñas deidades pertenecen a una serie mántica fija de volátiles. No debemos interpretar cada una automáticamente como atributo de Tlazoltéotl.
Eso hace del tonalamatl algo mucho más parecido a una matriz combinatoria de influencias que a un horóscopo de “un signo = una personalidad”.
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18. Y aquí aparece una sorpresa: el augurio original de Ce Ollin no era simplemente positivo
Las glosas coloniales del propio Códice Borbónico conservan para la trecena 1 Movimiento un pronóstico bastante oscuro:
“Los que nacían aquí en siendo mancebillos habían de morir”.
Frassani señala precisamente que la relación entre ese pronóstico y la magnífica escena iconográfica no es del todo clara, y advierte que las glosas no siempre traducen directamente las imágenes; parecen conservar conocimientos mánticos transmitidos por otras vías.
Por eso sería un error moderno tomar la frase y decir:
“Ce Ollin significa muerte joven”.
No funciona así.
Y muchísimo menos significa que una persona que viva hoy un día Ce Ollin vaya a morir.
La imagen es bastante más compleja que esa glosa.
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19. Entonces, ¿qué está diciendo realmente toda la lámina?
Si reunimos solamente los elementos que sí están iconográficamente presentes, aparece una secuencia extraordinariamente coherente:
Ollin
↓
movimiento / perturbación
↓
entrada en la tierra-matriz
↓
descomposición / sacrificio / pérdida de la forma anterior
↓
gestación
↓
parto
↓
aparición de una nueva forma
↓
Ollin otra vez.
Por eso propondría como síntesis simbólica de la lámina 13:
Ce Ollin no es “cambiar”. Es entrar en un proceso que destruye una configuración para hacer posible otra.
Y hay algo todavía más profundo: si aceptamos la interpretación moderna de que Tlazoltéotl se da a luz a sí misma, Ce Ollin no habla necesariamente de convertirse en otra cosa.
Habla de:
morir a una forma de uno mismo para reaparecer como uno mismo renovado.
Ahí adquieren sentido simultáneamente la piel vieja, el parto, el pequeño ser, las huellas, las formas entrelazadas de Ollin, la serpiente-ciempiés, el sacrificio y Tlazoltéotl.
Ese me parece el núcleo simbólico más potente de toda la lámina: la continuidad no está en permanecer inmóvil; la continuidad se consigue mediante la transformación.