21/09/2026
Buenos días amadas Mujeres 💕
JESÚS, NOMBRE SOBRE TODO NOMBRE
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“Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.” Filipenses 2:9-11
Hay nombres que representan autoridad, otros que nos hablan de amor, de poder, de protección, de cuidado o de esperanza. Pero existe un nombre que está por encima de todos los nombres: Jesús.
No hay nombre más grande.
No hay nombre más poderoso.
No hay nombre más santo.
No hay nombre más maravilloso.
Jesús es el nombre sobre todo nombre.
Su nombre está por encima de toda enfermedad, de todo principado y de toda potestad. Está por encima de toda angustia y opresión, de toda tristeza y dolor, de todo temor y de toda adversidad.
No existe situación que sea mayor que Su poder ni problema que esté fuera de Su alcance. Cuando pronunciamos el nombre de Jesús no estamos repitiendo solamente un nombre; estamos reconociendo a Aquel que es Señor, Salvador, Rey y Dios sobre todas las cosas. ¿Cómo no confiar nuestra vida a Él?
El es nuestro Padre; nuestro Refugio, nuestro Pronto Auxilio, nuestra Roca, nuestra Torre Fuerte, nuestro Libertador, nuestro Consejero, nuestro Padre, nuestra Vid Verdadera, nuestro Pan de Vida, Alfa y Omega, Rey de Reyes y Emanuel, Dios con nosotros.
Cada uno de estos nombres nos ha mostrado una parte de Su carácter y nos ha recordado que Dios conoce cada una de nuestras necesidades y se acerca a nosotros para sostenernos en cada una de ellas.
Cuando necesitamos provisión, Él es nuestro Proveedor.
Cuando necesitamos sanidad, Él es nuestro Sanador.
Cuando necesitamos paz, Él es nuestra Paz.
Cuando necesitamos dirección, Él es nuestro Consejero.
Cuando necesitamos protección, Él es nuestro Refugio y nuestra Torre Fuerte.
Cuando necesitamos fuerzas para enfrentar una batalla, Él es nuestro Señor de los Ejércitos.
Cuando tenemos miedo del mañana, Él es Alfa y Omega, porque conoce toda nuestra historia.
Y cuando sentimos que estamos solos, Él es Emanuel: Dios con nosotros.
Qué maravilloso ha sido descubrir que no servimos a un Dios lejano o indiferente. Servimos a un Dios que nos ve, nos escucha, nos cuida, nos sostiene, nos defiende, nos consuela, nos corrige, nos restaura y permanece a nuestro lado.
Pero todos estos nombres nos llevan a una misma persona: Jesús. Él es nuestro todo.
Por eso hoy podemos poner delante de Él nuestra vida completa. Nuestros sueños, nuestras preocupaciones, nuestra familia, nuestro futuro, nuestras necesidades, nuestras heridas y todo aquello que todavía no sabemos cómo resolver. No hay nada más seguro que descansar en el nombre de Jesús.
Quizá no sabemos qué encontraremos mañana, pero sabemos quién estará allí. Quizá no conocemos el final de nuestra historia, pero sabemos quién la sostiene. Quizá hoy enfrentamos una batalla que parece demasiado grande, pero sabemos quién pelea por nosotros.
Hay un nombre sobre todo nombre. Y ese nombre es JESÚS.
Porque al final de todo, ante cualquier circunstancia, cualquier necesidad, cualquier batalla y cualquier temor, nuestra declaración seguirá siendo:
¡Jesús, Tú eres mi todo!
¡Tu nombre es sobre todo nombre! Amén.