28/08/2025
Buscador inquieto de la Verdad, su vivencia en el camino de la conversión, lo hace siempre actual. Autor de numerosos escritos San Agustín está entre los Padres de la Iglesia que mejor han explicado los principios y dogmas del Cristianismo. Muere el 28 de agosto del 430. Un día de agosto del 386, desorientado y confuso, dejándose ir en un llanto roto y desesperado, siente una voz que dice: “¡Toma y lee!”. Lo considera una invitación a volverse hacia las Cartas de San Pablo, que reposan sobre una mesa y abrirlas. “Comportémonos honestamente, como a plena luz del día,: no como si estuviéramos en medio de orgías y borracheras, ni entre lujuria e impureza, ni tampoco en litigios y envidias. Revestíos del Señor Jesucristo y no os dejéis tomar por los deseos de la carne” (Rm 13, 13-14). Esta lectura lo fulgura. Decide cambiar de vida y dedicar todo su ser a Dios. Es bautizado por Ambrosio en la noche entre el 24 y el 25 de abril del 387 y ya deseando volver a África, parte de vuelta a Roma para embarcarse en Ostia.