10/08/2026
"Llegamos como cada matrimonio llega muchas veces: con anhelos, desafíos, preguntas y el deseo de seguir construyendo algo que valga la pena. Algunos llegaron cansados por la rutina, otros después de una semana intensa, pero todos con una misma necesidad: cuidar la viña que Dios nos ha confiado"
Durante la reunión conversamos sobre esas "pequeñas zorras" de las que habla Cantares 2:15. Esas actitudes que parecen inofensivas, pero que poco a poco pueden robar el fruto del amor. El sarcasmo disfrazado de broma, la indiferencia que llega con el afán diario, el orgullo que nos impide pedir perdón, las comparaciones que nos roban la gratitud y el descuido espiritual que poco a poco desplaza a Jesús del centro del hogar.
Fue una noche de reflexión, de sonrisas, de identificar áreas donde necesitamos crecer y también de recordar que ningún matrimonio se fortalece por accidente. Así como una viña necesita cuidado constante para producir fruto, nuestro matrimonio necesita tiempo, atención, respeto y la presencia de Dios.
Nos fuimos con una convicción clara: las pequeñas zorras pueden ser atrapadas. Y cuando decidimos caminar juntos, cuidar nuestro corazón y poner a Jesús en el centro, la viña vuelve a florecer.
Gracias a cada pareja que compartió este tiempo con nosotros. Seguimos creciendo, restaurándonos y aprendiendo que los mejores matrimonios no son los perfectos, sino aquellos que siguen permitiendo que Dios trabaje en ellos.