19/07/2025
"Del Narcoestado al Socialismo Corrupto"
Tomado de Aviva Honduras
Cuando el pueblo hondureño acudió a las urnas en 2021, lo hizo con esperanza. Libre prometía un nuevo comienzo: acabar con la corrupción, devolver la dignidad al Estado y gobernar para los más pobres. Sin embargo, a casi cuatro años de gestión, la decepción es el sentimiento dominante entre quienes apostaron por un cambio verdadero. El discurso de justicia social y lucha contra el saqueo del país fue sustituido por escándalos, abuso de poder y descaro institucional. A continuación, repasamos algunas de las razones por las que el partido Libre ha decepcionado incluso a sus propios electores.
1. El narco-video: “La mitad para el comandante”
Uno de los golpes más duros a la credibilidad del gobierno fue la filtración de un video donde se hablaba sin pudor de repartirse dineros provenientes del narcotráfico. La frase “la mitad para el comandante” se convirtió en el símbolo de una traición: mientras el pueblo lucha por sobrevivir, los altos mandos del poder se reparten sobornos como botín de guerra. El silencio oficial fue ensordecedor, confirmando que la promesa de romper con el narcoestado era solo discurso.
2. Caso Korium: corrupción estructural con protección oficial
Korium, una empresa de inversión, funcionó con el respaldo tácito del Estado pese a operar ilegalmente. Miles de hondureños fueron estafados con promesas de retorno financiero que jamás se cumplieron. En lugar de proteger a los ciudadanos, un alto funcionario —el mismo que en 2009 extrajo 40 millones del Banco Central— propuso que el Estado pagara las pérdidas de los estafados. Es decir, que el pueblo volviera a cargar con las consecuencias de una estafa avalada por la indiferencia o complicidad del gobierno. Esta situación revela un sistema que, lejos de castigar la corrupción, la normaliza y hasta la financia.
3. SEDESOL y el uso descarado de fondos públicos para campaña
El clientelismo ha alcanzado niveles grotescos bajo esta administración. Sedesol, la Secretaría de Desarrollo Social, fue usada como caja chica para movilizar votos y alimentar lealtades. Un video filtrado mostró a funcionarios justificando estas acciones, afirmando que eran “ayudas sociales”. Tal fue el caso de Ilsy Baquedano, quien recibió 92,000 lempiras para un “estudio fotográfico” y 1.25 millones de la SIT para supuestas limpiezas en carreteras. El descaro de estas asignaciones no solo es ofensivo, es un insulto a los millones que viven en pobreza extrema.
4. Hospitales sin medicinas, escuelas a medio construir y carreteras fantasmas
Mientras se reparten millones entre allegados al poder, los hospitales siguen sin medicamentos básicos, los proyectos de escuelas están inconclusos y muchas carreteras prometidas quedaron en discursos y primeras piedras. ¿Dónde quedó la transformación social que Libre prometió? El pueblo sigue esperando, pero el tiempo se agota.
5. Decepciones diplomáticas
La no renovación del TPS Sí, es una decepción más. Y más que una simple consecuencia migratoria, es un reflejo directo de cómo las decisiones políticas, el tono del discurso oficial y las alianzas ideológicas con china Nocaragua venezuela y cuba , terminan afectando a los ciudadanos comunes, especialmente a los que están fuera del país. Las relaciones internacionales no son un juego de símbolos ni de discursos vacíos; tienen consecuencias reales.
Por otro lado , el deterioro ético del gobierno ha traspasado fronteras. Un funcionario de este gobierno fue sorprendido acosando y robando en un tren en Corea del Sur, como reportó El Heraldo. Lejos de ser un hecho aislado, esto evidencia el tipo de perfiles que ha promovido Libre: improvisados, sin ética y sin respeto por el cargo que ostentan.
6. Manipulación del CNE y búsqueda del caos electoral
Libre no ha ocultado su intención de desestabilizar el proceso electoral. El desorden sembrado en el Consejo Nacional Electoral (CNE) apunta a un guion repetido: cuando saben que no tienen el respaldo del pueblo, provocan crisis. Ya en 2009, el ideólogo de Libre fue protagonista de una convulsión que desembocó en un golpe de Estado. Hoy, su descendencia política parece dispuesta a repetir el libreto.
7. El poder por encima de la ley y el riesgo de un fraude disfrazado de victimismo
El gobierno anterior, señalado de ser un “narcogobierno”, fue sacado mediante elecciones. Sin embargo, un gobierno socialista como el de Libre es más difícil de remover, porque no respetan las leyes, se hacen ley. Se apropian de las instituciones, manipulan la justicia y perpetúan su poder mediante el desorden y el miedo.
Ahora, irónicamente, el gobierno que tiene todo el poder, el control de los recursos públicos, la influencia institucional y la maquinaria estatal, es el mismo que denuncia un supuesto fraude electoral que aún no ha ocurrido. El objetivo de esta narrativa anticipada parece claro: victimizarse, deslegitimar los resultados antes de tiempo y preparar el terreno para sembrar caos si pierden.
Pero el pueblo ya despertó, y la única arma legítima y poderosa que puede desmontar cualquier intento de fraude es una participación ciudadana masiva en las urnas. Si votamos con contundencia, Libre no podrá disfrazar la derrota. Solo el voto masivo borra el margen de la trampa.
Y no podemos olvidar una confesión reveladora: el propio ideólogo de Libre reconoció que en 2005 ganó con fraude electoral. En aquel entonces no eran gobierno. Hoy, que sí lo son y controlan los fondos, las instituciones y los discursos, ¿qué se puede esperar?
El riesgo es real, pero también lo es la determinación de un pueblo que ya decidió cambiar. La historia no se repite cuando la ciudadanía se levanta.
El pueblo no olvida, y ya decidió
A pesar de los intentos de algunos beneficiados por aferrarse al poder, la mayoría del pueblo ha decidido no renovar el contrato con Libre. Y no por ideología, sino por los hechos: la corrupción, el caos, el desprecio por la ley y la traición a los más pobres. El hartazgo es evidente.
Pero este gobierno, que controla los fondos públicos, las instituciones y la narrativa, no caerá solo con palabras o quejas. Solo una participación ciudadana masiva y contundente en las urnas puede cerrar la puerta al fraude que ya comienzan a denunciar preventivamente, como si no fueran ellos mismos quienes tienen los medios para perpetrarlo. Denunciar un fraude sin que haya elecciones, cuando son ellos los que controlan el sistema, es la señal más clara de que están preparando el terreno para desconocer los resultados si pierden.
Y si en 2005 el propio presidente de ese año confesó que ganaron con fraude. Entonces sin tener el poder lo hicieron , ¿qué se puede esperar ahora que lo tienen todo?
El pueblo hondureño debe entender que no se trata solo de ir a votar, sino de votar en masa, sin apatía, sin miedo, sin divisiones. La victoria democrática no se improvisa: se construye con unidad y participación masiva.
Porque sacar a un narcogobierno fue posible…
Pero sacar a un gobierno socialista que se hace ley, solo será posible si el pueblo se convierte en ley a través del voto.