02/12/2025
DICIEMBRE DE 1905 EL PRIMER AUTOMÓVIL EN GUATEMALA
En diciembre de 1905 se dio en Guatemala un suceso novedoso y sorprendente para la sociedad de esa época. Principalmente, se trataba de la llegada del primer automóvil a la ciudad. Este era de marca Holsman modelo 1903. En aquella época solo estaban empedradas las calles inmediatas a la Plaza Mayor, que constituía el centro de la vida ciudadana.
Ese día de finales de diciembre de 1905 corrían rumores de que había venido a Guatemala un extraño aparato llamado coche, o carro, el cual sería mostrado a quienes llegaran a la 18 calle frente al antiguo templo del Calvario.
Ante el asombro de los observadores el engendro comenzó a ser probado en las gradas del viejo Calvario, relató el historiador Héctor Gaitán. El piloto era Juan Irigoyen, un joven que acababa de terminar sus estudios en Estados Unidos y “venía para abrirse nuevos caminos”, explica Fernando Irigoyen, hijo del precursor del automovilismo en Guatemala.
El automóvil era un Holsman de 1903 con un motor horizontal de dos cilindros, diez caballos de fuerza y una sola velocidad de tracción de correa trenzada. En lugar de volante tenía un bastón. Fue producido en Chicago, Illinois, desde 1903 hasta 1910. Además, sus llantas eran de 42 pulgadas y muy similares a los que utilizaban los carruajes de la época.
Los historiadores relatan que un día don Juan Irigoyen se encontraba reunido con un grupo de amigos y afuera de su casa estaba estacionado el novedoso aparato. De pronto entró a la residencia un norteamericano que era agente viajero y de inmediato preguntó quién había cometido el disparate de traer a Guatemala un automóvil, cuando por las calles no se podía circular ni a pie.
Don Juan le contestó que era suyo que le iba a demostrar que en tan sólo tres horas podía llegar a La Antigua Guatemala. El viajero apostó US$500 a que no lo lograría. La prueba se realizó durante los días de la Semana Santa de 1906. Juan, acompañado por su hermana María, salieron del Guarda Viejo. Para muchos era una locura, pues las diligencias con carruajes de caballos se tardaban en llegar hasta dos días.
De acuerdo con algunos expertos la velocidad promedio del vehículo era de 10 kilómetros por hora. En el camino, todo de tierra, tenían que bajarse a quitar piedras y palos, pero les favoreció que de ida había más bajadas, afirma el Cronista de la ciudad, Miguel Álvarez.
Contra todos los pronósticos, después de dos horas y 59 minutos, el carruaje sin caballos se estaba estacionando frente a la oficina de Telégrafos, donde tomaron la hora de su arribo para acreditarlo como ganador de los US$500. El vehículo Holsman le había costado a Irigoyen 1,500 pesos oro americanos. Luego se lo vendió a don Rafael Ramírez en US$2 mil, lo cual fue un buen negocio, explica Gaitán. Unos meses después José Marqués trajo a Guatemala el segundo automóvil. Era un Cadillac modelo A, con llantas neumáticas. Era biplaza, con motor de un cilindro central y 10 caballos de fuerza.
Posteriormente se trajo el segundo automóvil. Este era de marca Cadillac modelo A, el cual ya contaba con llantas neumáticas y motor de un cilindro central. Luego, con el pasar del tiempo el uso de automóviles cobró auge entre las familias de mayor posición social y figuras políticas. Derivado de esto, los distribuidores de vehículos se hicieron populares.
Según datos históricos, las primeras marcas de automóviles distribuidas de forma masiva fueron Reo y Buick. De hecho, de esta última se vendieron en un inicio más de 100 unidades.
Ese primer vehículo que se observó en la Ciudad de Guatemala fue llamado popularmente como el carruaje sin caballos. No tenía timón, se conducía con una especie de bastón diseñado para la época y la velocidad promedio a la que viajaba era de 10 kilómetros por hora. Para el año 1907, ya se contaba en Guatemala con aproximadamente 10 automóviles y 6 motocicletas.
Una de las limitantes de esas épocas para quienes eran propietarios de vehículos, fue la carencia del combustible o gasolina para su funcionamiento por lo que no existían gasolineras, por lo que muchos comerciantes decidieron traerla importada de México en latas de cinco galones que era de la marca Águila, la cual vendían en las esquinas del Parque Central, en la 18 calle y en la 7a. Avenida.