23/10/2026
🏢 EL CIELITO: EL EDIFICIO QUE HEREDÓ EL NOMBRE DE UN CERRO QUE DESAPARECIÓ
Hubo un tiempo en que decir “El Cielito” en la Ciudad de Guatemala no significaba hablar de un edificio.
Significaba hablar de un cerro.
En aquel sector de lo que hoy conocemos como la zona 1, existía una elevación conocida por los capitalinos como el cerrito El Cielito.
Era un nombre tan arraigado que servía para ubicar lugares y explicar direcciones.
El edificio que hoy conocemos todavía no existía.
A finales del siglo XIX, la ciudad comenzaba a extenderse hacia aquel sector.
En 1898, un pequeño ferrocarril de v***r conocido como Decauville comenzó a recorrer algunas partes de la capital.
Una de sus rutas comunicaba la Villa de Guadalupe con El Cielito, por el sector de la actual 18 calle.
Imaginate aquella Guatemala.
Calles muy distintas.
Pocos automóviles.
Un pequeño tren atravesando la ciudad.
Y al llegar a aquella parte de la capital, una referencia que todos entendían:
El Cielito.
Pero el paisaje comenzó a cambiar.
Desde finales del siglo XIX existen referencias a trabajos para rebajar aquel cerro, y todavía durante la década de 1920 continuaban las modificaciones del terreno.
Mientras El Cielito desaparecía poco a poco, otra Guatemala estaba naciendo alrededor suyo.
En 1923, el estadounidense Francisco Siebold instaló una estación de servicio en la 18 calle.
La ubicación quedó registrada de una manera muy particular:
en las faldas del cerrito El Cielito.
Era una de aquellas primeras estaciones de servicio de una ciudad donde los automóviles todavía eran relativamente pocos.
Allí se vendía combustible y también se proporcionaba agua para los vehículos y aire para las llantas.
El viejo cerro convivió durante algunos años con esa nueva ciudad de carros, gasolineras y calles cada vez más transitadas.
Hasta que finalmente el paisaje cambió por completo.
Décadas después apareció en ese mismo sector una construcción que todavía permanece en pie.
En 1944 quedó terminado el Edificio El Cielito.
Su diseño se atribuye al arquitecto Wilhelm Krebs.
El inmueble ocupa prácticamente una manzana entre la 7.ª y 8.ª avenidas y la 17 y 18 calles de la zona 1.
Tenía una apariencia moderna para aquella Guatemala.
Tres niveles.
Esquinas curvas.
Largas ventanas.
Líneas horizontales recorriendo sus fachadas.
Locales comerciales en la parte baja y viviendas en los pisos superiores.
Era otra ciudad.
El pequeño ferrocarril había quedado atrás.
El cerrito había desaparecido.
Los automóviles ocupaban cada vez más las calles.
Y donde generaciones anteriores habían reconocido una elevación del terreno, ahora se levantaba un enorme edificio.
Pero hubo algo que la transformación de la ciudad no consiguió borrar.
El nombre.
El nuevo inmueble siguió siendo conocido como:
EL CIELITO.
Y así ocurrió algo curioso.
El edificio terminó conservando la memoria de aquello que había desaparecido para permitir que la ciudad siguiera creciendo.
Después llegaron las familias.
Los vecinos.
Los comerciantes.
Los niños que crecieron en aquellos apartamentos.
Las personas que trabajaron en los negocios de la planta baja.
Y varias generaciones que probablemente nunca conocieron el cerro, pero continuaron llamando al lugar exactamente como lo habían llamado sus abuelos.
El Cielito.
Hoy todavía se puede pasar frente al edificio en la zona 1.
Pero seguramente quedan historias que no aparecen en los documentos.
Historias de quienes vivieron allí.
De los negocios que funcionaron abajo.
De las familias que miraban la ciudad desde aquellas ventanas.
Y quizá, guardada en algún álbum familiar, todavía exista una fotografía que muestre cómo era El Cielito cuando el Centro Histórico se vivía de otra manera.
El cerro desapareció.
El edificio envejeció.
Pero el nombre sobrevivió a los dos.
AHORA QUEREMOS QUE HABLEN QUIENES LO RECUERDAN
¿Quién vivió en los apartamentos del Edificio El Cielito?
¿Qué negocios, almacenes, restaurantes o comercios recordás que funcionaban en la planta baja?
¿Cómo era esa parte de la 17 y 18 calles cuando eras niño?
📷 Si tu familia conserva una fotografía antigua tomada frente al edificio, desde sus balcones o en alguno de sus negocios, subila en los comentarios.
Queremos reconstruir entre todos la memoria que todavía guarda El Cielito.
Tomado del muro Ecos de la Oscuridad