10/05/2026
En el Día de la Madre, es importante reconocer que no todas las experiencias vinculadas a esta fecha se
viven desde la celebración. Para muchas personas, este día también moviliza procesos de duelo
relacionados con la pérdida de una madre, de un hijo o hija, o con experiencias de maternidad
interrumpida.
El duelo en la maternidad (tanto desde el lugar de la madre como desde el de los hijos) es un proceso
complejo que involucra dimensiones emocionales, vinculares y simbólicas que requieren ser
comprendidas con profundidad. No se trata únicamente de una experiencia individual, sino de un
fenómeno humano que impacta la forma en que las personas se relacionan consigo mismas, con su
historia y con su entorno.
En la práctica, estos procesos suelen ser acompañados desde la buena intención, pero sin la formación
necesaria para sostenerlos de manera adecuada. Esto puede derivar en intervenciones que, aunque bien
intencionadas, no logran responder a la complejidad del duelo ni a las necesidades específicas de
quienes lo atraviesan.
Acompañar el duelo en la maternidad implica reconocer la singularidad de cada historia, evitar
generalizaciones, respetar los tiempos del proceso y contar con herramientas que permitan intervenir
desde un marco ético y consciente. También requiere comprender que el acompañamiento no consiste
en ofrecer respuestas rápidas, sino en sostener el proceso con presencia, conocimiento y
responsabilidad.
Desde la tanatología, entendemos que el acompañamiento se aprende. Formarse no solo mejora la
calidad del apoyo brindado, sino que también contribuye a prevenir el sufrimiento no elaborado y el
desgaste emocional de quienes acompañan.
En este Día de la Madre, reconocer el duelo también es una forma de educar y de construir una cultura
más consciente frente a la pérdida.
Y tú,
¿consideras que estamos preparados, como sociedad y como profesionales,
para acompañar de manera ética y consciente el duelo en la maternidad?