09/07/2025
La violencia contra la Mujer, no es un mito, es una realidad que viven miles de mujeres al rededor del mundo y muchas prefieren callarlo.
Este siguiente fragmento fue escrito por Celia María Ovalle, desde su vivencia, desde su dolor y desde su proceso de sanción. ¿Qué es la violencia simbólica? 🔹
Una pregunta que me había respondido muchas veces desde los libros.
Y que hoy, desde el cuerpo, desde la memoria, desde el alma herida y en reconstrucción, empiezo a comprender de otra manera.
Pierre Bourdieu habló de ella como la forma de dominación más eficaz: la que no necesita gritos ni golpes, porque se ejerce desde lo invisible, lo cotidiano, lo "normal". La que se instala en el lenguaje, en los gestos, en las renuncias que hacemos sin darnos cuenta.
Judith Butler, desde el feminismo, nos mostró cómo los discursos construyen nuestras identidades, y cómo aquello que no encaja con lo normativo —como una mujer libre, creadora, espiritual, poderosa— es marginado, empujado hacia el borde de lo “inaceptable”.
Y Rita Segato, con la lucidez de quien escucha los cuerpos silenciados, nos dice que la violencia patriarcal empieza mucho antes del golpe. Comienza cuando nos enseñan que amar es ceder. Que para convivir debemos desaparecer un poco. Que lo nuestro no importa tanto.
Yo lo entendí cuando me vi renunciando a lo más esencial:
Mi espacio.
Mi escritorio sagrado, donde nacían mis ideas y mis obras.
Mi derecho a tener un lugar propio como artista, como pensadora, como mujer.
Entregué ese símbolo creyendo que era “lo correcto”, que era parte de construir una vida en pareja. No vi que estaba comenzando a borrarme.
Y no lo vi porque la violencia simbólica no duele al inicio. Es sutil. Es dulce. Es razonable.
Pero un día, ya no estás.
Te has diluido. Has partido contigo misma en pedazos.
Y ahí, cuando el alma comienza a doler más que el cuerpo, comprendés:
te han despojado de tus símbolos, y con ellos, de tu identidad.
Desde mi experiencia, entiendo ahora que la violencia simbólica no solo es un concepto sociológico o feminista. Es también cultural, espiritual, ancestral.
Porque en mi historia, los símbolos no son objetos inertes: son hilos de sentido que me unen a mi pueblo, a mi espíritu, a mi manera de habitar el mundo.
Por eso escribo. Porque creo que es urgente hablar de esto.
Porque no todas las violencias dejan cicatrices visibles.
Porque muchas comienzan cuando nos convencen de que no merecemos un lugar, ni una mesa, ni una palabra.
🌿 Gracias por leerme. Este es un fragmento del libro que estoy escribiendo. Reflexión, testimonio y memoria de lo vivido. 🌿