04/06/2026
LEGADOS EN EL DOGO GUATEMALTECO
- Roberto Overall y Eugenia Ríos -
Hablar de don Roberto Overall y doña Eugenia Ríos es hablar de una vida dedicada al Dogo Guatemalteco. Durante años han recorrido un camino construido con esfuerzo, constancia y una profunda pasión por esta raza. No ha sido una trayectoria marcada por los lujos o las comodidades, sino por el trabajo diario, el sacrificio silencioso y la firme convicción de aportar al desarrollo de un perro que representa parte de la identidad canina de Guatemala.
La historia de don Roberto junto a esta raza comenzó desde muy joven. A la edad de 19 años obtuvo su primer Dogo Guatemalteco —conocido en aquel tiempo como Bull Terrier Guatemalteco—, un perro llamado Dogo. Aquel ejemplar marcaría el inicio de una pasión que lo acompañaría durante toda su vida. Lo que comenzó como la admiración de un joven por una raza excepcional se transformó, con el paso de los años, en una labor de crianza seria y comprometida, destinada a preservar y fortalecer las cualidades de estos perros.
A lo largo de las décadas, junto a doña Eugenia, construyó una crianza que ha dejado una huella profunda en la raza. Cada camada, cada selección y cada decisión de crianza fue guiada por la experiencia acumulada y por el deseo de producir ejemplares que conservaran el carácter, la funcionalidad y la identidad del Dogo Guatemalteco. Los resultados de ese trabajo se reflejan en generaciones de perros que continúan aportando cualidades valiosas a la raza hasta el día de hoy.
Entre los numerosos ejemplares nacidos bajo su crianza destacan nombres que forman parte de la historia de su legado: Petra I, Blaki, Afra, Toperina, Dieter I, Segunda, Terrible, Shika, Chatía, Fisga, Frost, Petra II, Diabla, Beba, Dieter, Ragnar, Pluto, Yara, Bonnie, Bimba, Oiko, Kora y W***y, entre muchos otros. Cada uno de ellos representa una pieza importante dentro del trabajo realizado durante años y constituye parte del patrimonio genético que ayudó a moldear el Dogo Guatemalteco moderno.
Asimismo, en su trayectoria también formaron parte ejemplares obtenidos de otros criadores, cuyos aportes enriquecieron su programa de crianza. Entre ellos destacan Bronco, proveniente de Xiomara Campos, así como Gallu Pisto y Putin Afra, perros que también dejaron su aporte dentro de la historia de su criadero y de la raza.
En esta labor, la pasión de don Roberto ha encontrado siempre un complemento invaluable en el apoyo incondicional de doña Eugenia. Juntos han formado un equipo cuya unión se ha convertido en uno de los pilares de su crianza. Esa alianza no solo se refleja en el trabajo compartido y en los resultados obtenidos, sino también en el registro genealógico de sus ejemplares, identificados con las siglas O.R., iniciales de los apellidos Overall Ríos. Más que una simple identificación, estas letras representan una historia de compromiso, perseverancia y amor por la raza.
Con el paso del tiempo, su trabajo ha trascendido la crianza misma para convertirse en parte de la historia del Dogo Guatemalteco. Las huellas de su esfuerzo permanecen en numerosos ejemplares, en sus descendientes y en las características que hoy siguen presentes en la raza. Cada generación que lleva sangre de su crianza es también portadora de una parte de esa historia construida con dedicación, conocimiento y sacrificio.
Por ello, hoy resulta justo detenerse y valorar la magnitud de su aporte. Quienes amamos al Dogo Guatemalteco sabemos que el desarrollo de una raza no se logra en unos pocos años, sino mediante el esfuerzo acumulado de personas que dedican gran parte de su vida a ella. Don Roberto Overall y doña Eugenia Ríos son, sin duda, parte de esos nombres que merecen ocupar un lugar especial dentro de la historia de la raza. Su legado permanecerá vivo en la sangre de innumerables ejemplares, en los registros genealógicos que conservan las siglas O.R. y en la memoria de todos aquellos que reconocen el valor de su trabajo. A ellos les corresponde nuestro más sincero reconocimiento, respeto y agradecimiento por una labor que ha contribuido significativamente al desarrollo del Dogo Guatemalteco y que seguirá dejando una huella imborrable en las generaciones presentes y futuras de esta noble raza.