23/04/2026
Excelente análisis.
Simulacro y puesta en escena: No son las personas, es el sistema.
No son solo las personas. En su esencia, es el sistema.
Desde esta plataforma he escrito hasta la saciedad, cómo el sistema oligárquico disfuncional ha sido construido e impuesto a sangre y fuego. También del uso neocolonial que se le ha dado al protestantismo pentecostal y sus vínculos con el sionismo, o cómo los movimientos fascistas liberales le ganan la batalla cultural a las organizaciones populares, progresistas y soberanistas.
Por eso, al ver el apasionamiento con que la población reacciona ante la exclusión de la actual fiscal general del Ministerio Público —ese fervor, esa exaltación, ese entusiasmo— hay que decir la verdad: ese fervor es construido por los medios de comunicación. Aquí no aplica aquello de "mu**to el perro, se acabó la rabia". El sistema tiene suficientes cepas para inocular ese virus a muchos perros más, que quieren llegar a cuidar el sistema.
El ludibrio del sistema hacia la población es perpetuo. Sus nefarios operadores actúan de forma mendaz y contumaz, ofreciendo políticas someras al vilipendiado pueblo guatemalteco, que acepta su sometimiento de forma resignada. Pero no todos. Hay quienes entienden que el problema no es un nombre propio.
Mediante una excelsa y abundante cobertura, los medios de comunicación oligárquicos buscan ampliar de forma colosal —y presentar como el fin de una era política— la exclusión de la actual fiscal general de todo el sistema judicial. No podía ser de otra manera. El 21 de abril de 2026, la Comisión de Postulación presentó la nómina final de seis aspirantes a fiscal general para el periodo 2026-2030. Consuelo Porras quedó fuera al no alcanzar los votos necesarios: recibió más votos en contra que a favor entre los quince miembros de la comisión. La fiscal general sancionada por más de 40 países por "socavar la democracia" no logró el respaldo ni siquiera en las rondas previas.
Los medios que forman parte de este sistema no podían hacer menos: darle una cobertura adecuada a la salida de un alfil que protege los intereses del capital. Pero el impacto que la mediatización tiene sobre la salida de la fiscal general no genera ningún cambio en la conciencia de quienes entienden que el sistema se protege a sí mismo, gobierne quien gobierne. No así en los más despolitizados citadinos urbanos, que celebran con entusiasmo y fervor patriótico la salida de la señora. Para ellos, la televisión y las redes han cumplido su función.
La reivindicación del sistema judicial toca el corazón de un sistema económico que basa la prosperidad de unos cuantos en el despojo de los recursos naturales de las mayorías, legalizando el robo y criminalizando la protesta contra el mismo. Por eso la importancia de mantener perpetuamente copado y cooptado el poder judicial. Uno se va, y hay una larga fila de prospectos mucho peores, deseosos de ocupar la silla vacía.
El sistema seguirá con la persecución de líderes comunitarios que defienden la tierra, el agua y el medio ambiente. Seguirá expropiando y expoliando la tierra de las comunidades campesinas mestizas e indígenas, para favorecer los monocultivos, la industria extractiva y las hidroeléctricas, aunque eso signifique dejar sin agua y sin tierra a los guatemaltecos, y con sus ríos y lagos contaminados. No es retórica. En marzo de 2026, la Corte de Constitucionalidad confirmó sentencias de 8 y 24 años de prisión contra autoridades indígenas Q'anjob'al de Santa Cruz Barillas, Huehuetenango, que realizaron protestas contra un proyecto hidroeléctrico. Una semana antes fue detenido Francisco Mateo Mateo, defensor del territorio en San Mateo Ixtatán, acusado de un as*****to ocurrido en 2014 durante un conflicto socioambiental. El Ministerio Público ha impulsado procesos penales por motivos políticos contra periodistas, líderes indígenas y defensores de derechos humanos, incluyendo acusaciones de "terrorismo" contra quienes participaron en protestas pacíficas. El hecho de que nuestros ríos ya no lleguen al mar equivale a la perpetración de un ecocidio en nombre de la libertad de empresa.
Se ha repetido hasta la saciedad que la lucha por la tierra y el agua es una lucha por la vida. Hay que puntualizar: se lucha por la tierra y el agua porque esta se ha privatizado, al privatizar los ríos, al desviarlos y usar su caudal para producir riqueza privada, al provocar la desertificación de la tierra allí donde esta era fértil y al obligar a la gente a migrar lejos de sus tierras por falta de agua o porque fueron desalojados. En otras palabras, se lucha por la vida porque las condiciones materiales para que esta exista se están privatizando gracias a un sistema perverso, enquistado en el poder judicial. Es perverso secar los ríos para vender electricidad, mientras se priva del agua a comunidades campecinas. Un sistema tal es una fábrica incesante de pobres y miserables sobre en cuyas espaldas se erige la opulencia de unos pocos, que dejan tras de sí una pestílente y putrefacta estela de contaminación, de escasez de recursos, de enfermedad y de muerte. En marzo de 2026, comunidades Q'eqchi' de Alta Verapaz denunciaron que el borrador de la Ley de Aguas impulsado por el Ministerio de Ambiente reconoce un supuesto "derecho adquirido" para el aprovechamiento del agua, lo que consideran un mecanismo para legalizar el despojo y el acaparamiento de las fuentes de agua. Sus propuestas no han sido tomadas en cuenta.
Cuando veamos un sistema judicial que falla a favor de quienes defienden la tierra y el agua, en favor de quienes defienden la vida, podremos decidir que las estructuras que viven y parasitan del sistema empiezan a perder el control del mismo. Las personas no son la causa de la corrupción: el corrupto es el sistema. La pudrición y corrupción de los políticos es una necesidad para que el sistema funcione. Entendamos: quitar corruptos del Estado no soluciona nada. Vienen otros, y eso solo sirve como un distractor para hacer que el pueblo se crea actor de “gestas revolucionarias” que no son sino alegres simulacros manipulados.
El sistema es el criminal. Y hay que cambiarlo. Organicémonos para recobrar lo que nos pertenece a todos sin excepción: el agua, los ríos, la tierra, los bosques, la vida. Luchemos contra el sistema. El sistema es el corrupto.
Ciudadano Henry Jauregui.