12/09/2026
Que hermosa reflexión
🇵🇦 Monseñor Manuel Ochogavía, obispo de Colón, cuestionó fuertemente las estructuras de poder que mantienen las desigualdades en Panamá. Este 30 de agosto, en la misa de Eucaristía, alzó su voz frente a una realidad dolorosa: mientras la pobreza, la exclusión y el abandono de las comunidades aumentan, las riquezas se acumulan en manos de unos pocos.
Para el obispo Ochogavía, la Iglesia no puede permanecer indiferente ante esta realidad. El Evangelio exige estar del lado de quienes sufren y defender su dignidad, aunque hacerlo implique críticas, presiones y amenazas.
“El mundo tolera a la Iglesia, sí, siempre y cuando se quede encerrada en las sacristías, porque cuando el obispo sale a las marchas de los campesinos, empiezan las llamada de los poderosos, esperando que venga el regaño de Roma o que el Papa me mande lejos, pero no va a ser posible eso. Nuestra Iglesia de Colón y Guna Yala no se pondrá jamás de rodillas, solo ante Dios”, manifestó con firmeza Ochogavía.
Con estas palabras, Monseñor reivindica una Iglesia libre frente a los poderes económicos y políticos, capaz de denunciar las estructuras del pecado y de acompañar a quienes defienden sus territorios y derechos.
Su coherencia también se expresa en las decisiones concretas de la Iglesia de Colón. El obispo sostiene que no es posible aceptar recursos provenientes de empresas que han vulnerado derechos, afectado a las comunidades y destruido la Casa Común.
“Por eso la Iglesia de Colón no recibe fondos de Minera Panamá. Y no los va a recibir. Porque ese dinero viene de robar. De traicionar. De violentar nuestros derechos. De destruir nuestra casa común. Es un dinero que tiene sangre. Es el dinero fruto de la expropiación. Del robo. Y, ese dinero está sucio”, denunció.
Su mensaje nos recuerda que la fe no puede separarse de la acción y que seguir a Cristo significa defender la verdad, la justicia y la vida. Una Iglesia coherente es la que camina con los pueblos y defiende la Casa Común.