08/06/2026
FICHAS DE LAS VERAPACES
Parte 3 final
Selvin Gilberto López Peláez
El denominador común en las fincas, fue la sustitución de las zonas boscosas por las plantaciones de café que poco a poco extendieron la producción que comenzaba a ser rentable hasta cuatro o cinco años después de la siembra, con un costo humano muy alto para el campesino y con una desigualdad enorme desde lo económico y educativo en contraposición de adquisición “de tierras por motivos económicos, es decir como elemento productivo y de capitalización a corto o largo plazo, e incluso como medio para la especulación, y no tanto por razones de posición social o prestigio” (5).
En algunas fichas se observan otros rasgos por el grabado que tienen, como El nombre de la finca, del propietario o sus iniciales, así como alguna figura.
En otras fichas, se observa un valor fijo que representaba al equivalente a un jornal o trabajo diario que podía medirse a través de una tarea que bien podía ser un canasto o cajón de café recolectados diariamente, los cuales eran anotados en libretas de trabajo que estaban obligados a portar, nada garantizaba que los registros fueran exactos pues se prestaba a corrupción, como deja percibir el editorial de El Imparcial fechado 24 de agosto de 1922, citado por McCreery ¡Qué de historia contarían las libretas si pudieran hablar!“
En ellas constaban contratos de trabajo, habilitaciones percibidas, deudas pendientes de solventar o la respectiva solvencia, permiso dado por el patrono de turno por dificultad para darle trabajo temporal que le permitía buscarlo en otras fincas… “el libreto era la marca, como el hierro de los esclavos, que identificaba al jornalero. Que demostraba su pertenencia a un patrono determinado pero que le permitía además escapar de la cárcel o a los trabajos en vialidad, por vagancia” (3).
Un vaso de cerveza…sencillamente eso, pues no se indica el precio o valor monetario, como se observa en la siguiente ilustración de una moneda.
Conforme se establecieron y fortalecieron las fincas cafetaleras con el beneplácito del estado, la visión de los
inmigrantes y aceptación simulada de la población trabajadora, la producción cafetalera estuvo siempre sujeta a los altibajos del mercado mundial como hasta la fecha.
Esta situación externa hace que la línea de desarrollo no fuera uniforme en todas las tierras, que implica que cada región, cada finca tenga su propia historia, un apogeo agrícola y económico que durante los siglos XIX y XX, los alemanes impulsaran en Alta Verapaz, a través del cultivo y comercialización del café, de acuerdo a estrategias de desarrollo unilateral para la dominación y explotación de la mano de obra con mozos colonos, trabajadores asalariados, acarreo de otras regiones, entre otras.., y la apertura de vías de comunicación con el sudor y sangre de la clase dominada y, limitada de la movilidad social.
Las Verapaces, por su clima templado y la fertilidad de la tierra, atrajo en especial, la expansión de los intereses de los alemanes en la región norte del país, permitiendo que “en 1879 se creara … el viceconsulado de Cobán…” (11) enmarcada en el apogeo económico cafetalero, que atrajo a una mayor movilidad extranjera que experimentó un incremento en las exportaciones de café y mejoramiento de la infraestructura vial.
Con el cultivo del café se inició nueva manera de explotación, así como se dio el salto del esclavismo al feudalismo en las fincas de café, el despojo de nuevas tierras, desplazamientos, migraciones, el mestizaje como producto de uniones interraciales entre colonos alemanes y mujeres mayas qéqchi´, con la idea de querer mejorar la raza…