03/07/2026
« ¿No es más bien este el ayuno que yo escogí: desatar las cadenas de la injusticia, soltar las cargas del yugo, dejar libres a los oprimidos y romper todo yugo? ¿No consiste en compartir tu pan con el hambriento, dar alojamiento a los pobres sin techo, vestir al que veas desnudo y no desentenderte de los tuyos?
Entonces brillará tu luz como la aurora, y tus heridas sanarán pronto. Tu justicia irá delante de ti, y la gloria del Señor te acompañará. Entonces invocarás al Señor, y él te responderá; pedirás ayuda, y él dirá: “Aquí estoy”.
El Señor te guiará siempre, saciará tu alma en las tierras resecas y fortalecerá tus huesos. Serás como un huerto bien regado, como un manantial cuyas aguas nunca se agotan. Reconstruirás las ruinas antiguas y restaurarás los cimientos de generaciones pasadas; te llamarán reparador de brechas y restaurador de senderos para habitar.» (Isaías 58:6-12)