20/04/2026
El Mito de la Prisa:
Por qué el personal de emergencias sanitarias Nunca Debe Correr
Existe un mito arraigado en la sociedad que debemos desterrar: la idea de que, durante una emergencia, el personal asistencial debe correr hacia la víctima.
En la realidad operativa, la regla es clara: se debe caminar rápido, pero jamás correr.
Esta disciplina no es falta de urgencia, sino una medida de seguridad crítica por las siguientes razones:
Prevención de incidentes:
Correr incrementa exponencialmente el riesgo de caídas, lesiones del personal y rotura de equipos médicos esenciales. Un equipo dañado o un paramédico lesionado complican la supervivencia de la víctima y degradan la operatividad del rescate.
Evaluación del entorno:
Aproximarse caminando permite realizar una "lectura de escena" efectiva. Esto garantiza que no existan riesgos ocultos (cables eléctricos, sustancias químicas, tráfico) que puedan afectarnos a nosotros o a terceros. Al correr, estos peligros suelen pasar inadvertidos.
Control del estrés y "Visión en Túnel":
El esfuerzo físico de correr dispara la frecuencia cardíaca, lo que induce fisiológicamente la visión en túnel. Este fenómeno reduce el campo visual y la capacidad de procesar información periférica, convirtiéndose en uno de los enemigos más peligrosos para quienes trabajamos en emergencias.
En conclusión:
Caminar con decisión asegura un entorno controlado. Mantener la calma física nos permite llegar con la mente despejada, el equipo íntegro y la capacidad táctica necesaria para salvar vidas