JUSTIFICACIÓN
- La necesidad de abrir un espacio para el regreso a la esencialidad, como lo hizo Santo Domingo y la Madre Teresa, contemplando el Misterio de Dios y de su amor a la humanidad y predicándolo a ella con nuestra entrega.
- La historia sencilla y humilde de un pueblo de labradores profundamente cristianos y dominicos, entre la que destaca la beatificación de un mártir, hijo del pueblo
que llegó a los altares y la animación de un delegado de vocaciones que predicó en tiempos de guerra y de paz el amor misericordioso de Jesús.
- La predicación en Latinoamérica - Venezuela, de sus hijos/as: Consagrados y consagradas que extendieron por nuestra Latinoamérica y en ella se entregaron al servicio del Evangelio, sembrando para siempre sus vidas en nuestras tierras.
- Con el deseo de compartir, desde Latinoamérica, la fe y la misión del laicado dominicano y el regreso de la esperanza a un pueblo lleno de raíces profundamente cristianas.
- Dato histórico: Municipio de la tierra del fundador de Caracas, Diego de Losada.