22/04/2024
¡RENACEREMOS!
Comunicado de la P.A.H. de Zamora a la ciudadanía, especialmente a quienes han venido dando su apoyo a las luchas y movilizaciones que a lo largo de los años ha promovido la PAH para conseguir sus objetivos.
No diremos que “el último apague la luz”. No echemos la llave de manera definitiva. Dejemos la puerta solamente entornada por si la toma de conciencia de situaciones sociales desgarradoramente injustas, que siguen existiendo y que, presumiblemente, se agravarán (lo sabemos por lo que nos enseña la historia, lo hemos visto, lo hemos vivido), vuelvan a generar olas de solidaridad y de protesta, de rebelión y movilización social materializadas en una organización o en varias organizaciones que forman un contrapoder contra el poder de los oligarcas, del capital financiero, de las inmobiliarias, de los fondos buitres, de los tenedores de viviendas y del sistema capitalista neoliberal del cual forman parte.
Esta ha sido la historia de la PAH de Zamora, un movimiento sociopolítico surgido al calor del 15M. Durante mas de 12 años, la PAH de Zamora, junto a las demás PAH del país y otros colectivos que conformamos en los tiempos mas álgidos del 15 M “Las marchas de la Dignidad”, nos hemos enfrentado al poder financiero, al poder corrupto (perdón por la redundancia) de los bancos, a sus abusos y privilegios, al poder de las instituciones del Estado (Ayuntamientos, Autonomías, Estado Central) y de los partidos políticos que las gobernaban y gobiernan, defensores de sus bastardos intereses, causantes de la estafa inmobiliaria, de la crisis de la vivienda en este país, de ser los responsables de cientos de miles de desahucios, de dejar en la calle a cientos de miles de familias, parando desahucios, arrancándole daciones en pago y alquileres sociales, luchando para que cualquier ciudadano tenga derecho a una vivienda digna, a una vida digna de ser vivida.
Hoy nos encontramos con la incapacidad de seguir sosteniendo la PAH de Zamora por la falta de implicación de sus miembros. Ya no podemos convocar asambleas, una seña de identidad de la PAH, por falta de una asistencia mínima de sus miembros para que sea considerada de verdad una asamblea. Ni tampoco llevar a cabo los planes y acciones que habíamos decidido, eso que decía Sacristán “ir en serio”, como el plan que habíamos pensado para revitalizar la PAH y cuyo objetivo consideramos de suma importancia como la reivindicación de un Parque Público de Viviendas de Alquiler Social que ha tenido que ser abandonado por falta de gente dispuesta a llevarlo a cabo, por la falta o insuficiente compromiso de sus miembros, de implicación de los que formalmente se dicen, decimos, pertenecer a la PAH. Lo mismo ha pasado con la petición de sustituir a uno de las dos personas de la Cartilla de Ahorros mancomunada que habíamos abierto hace ya unos cuantos años en Caja Labora para ingresar el dinero necesario para pagar las facturas de teléfono o de los materiales como pancartas y panfletos, o viajes para la coordinación regional o estatal, dinero que salía de donaciones o de la venta de materiales de la PAH (camisetas, gorras, chapas, mecheros, etc.), nuestro modo de financiarnos puesto que no se pagaba ninguna cuota por pertenecer a dicho colectivo. El silencio ha sido la respuesta si exceptuamos a V. Los últimos casos que han llegado a la PAH los hemos defendido por los medios de comunicación y los aportes personales sin que ello supusiera movilizaciones sociales. Tampoco hubiéramos podido. Esta falta de implicación está llevando a la PAH a convertirse en una ONG mas, y esto no lo deseamos. Queremos cambiar las políticas y sus leyes que hacen que siga habiendo desahucios, como uno de los últimos casos: Blanca, una anciana de 78 años de Barcelona que debía 88 euros, es desahuciada e irá a vivir a una pensión https://eldiario.es/1_a61294 y que Yayo Herrero comenta: “Una sociedad que no garantiza vivienda a la gente es una sociedad fallida. Una sociedad que consiente que una anciana sea desahuciada de su casa, es miserable”.
Son varios los factores que explican la situación a la que hemos llegado. En primer lugar, y no el más importante, la consecución de una moratoria decretada por el Gobierno. Ha sido la lucha de los movimientos sociales por el derecho constitucional a una vivienda digna, entre ellos la PAH, quienes lo han hecho posible, y a la que las familias, en situación de vulnerabilidad, pueden acogerse para impedir ser desahuciadas. Si a esto unimos el declive generalizado de los movimientos sociales, dando por finalizado lo que supuso de revulsivo para este país el movimiento del 15M como cuestionamiento de un sistema sociopolítico corrupto y depredador contra los de abajo, falsamente democrático y radicalmente injusto (“No hay pan para tanto chorizo”, “Lo llaman democracia y no lo es”, “Gentes sin casa y casas sin gente”, etc. fueron algunos de los lemas surgidos) y la luchas y movilizaciones que se llevaron a cabo al calor de dicho movimiento plasmadas en la ocupación de las plazas de la ciudades, en las “Marchas de la dignidad” y en multitud de experiencias alternativas. Junto a la desaparición del 15M y pérdida de fuerza del movimiento de la PAH, a la falta de continuidad en el compromiso de las personas que en algún momento formaron parte de la PAH a lo largo de los años de su existencia y que se incorporaron movidas por la necesidad de ayuda para evitar verse en la calle ante la amenaza de una ejecución hipotecaria o un lanzamiento por impago de la hipoteca o del alquiler, impago debido, en la mayoría de los casos, a causas sobrevenidas como la pérdida del trabajo, lo que ha abocado a esta situación.
Como comprenderéis, con estos instrumentos no podemos afrontar cualquier caso que se nos presente y requiera un mínimo de movilización social, de dar una respuesta mínimamente apropiada. Por eso queremos daros a conocer las reflexiones que hemos hecho y la conclusión a la que hemos llegado: dejar la p.a.h. hasta que no aparezcan un mínimo suficiente de personas dispuestas a seguir adelante con estos compromisos para alcanzar los objetivos a los que aspira la PAH.
Pero el problema habitacional en España es estructural y no valen parches. La crisis habitacional no desaparecerá. El Estado sigue sin dar una solución satisfactoria. Los sectores sociales mas necesitados, los pobres y desfavorecidos, las clases populares, los jóvenes, que no tendrán no solo vivienda sino futuro, seguirán siendo afectados por el incumplimiento de este derecho mientras no se modifiquen las leyes que impiden que se materialice este derecho. Esperamos que esta situación sea transitoria y que surjan nuevos impulsos que alimenten los movimientos sociales para impedir que la barbarie, la insolidaridad, la injusticia, la destrucción de las bases que sustentan la vida prevalezcan y construyamos un mundo más libre, más justo en una tierra habitable.