02/09/2025
Señor Carlos Rojas
Puerto Cabello, Venezuela.
Huntsville (Alabama), 11 de abril del 1968.
Querido tío:
Muchas gracias, ante todo, por su atenta carta del 18 de febrero (1968). Por esa carta veo que todos ustedes se encuentran bien y de lo cual me alegro mucho. Por acá, le diré que hay la alegría con la llegada de la primavera, pues, el invierno fue muy riguroso todo el tiempo y cayó mucha nieve.
En cuanto al trabajo, todo cuanto puedo decir a este respecto es que me encuentro atareado todo el tiempo —en este momento, año 1968, nuestro astrofísico, ya había sido advertido de la naturaleza ultrasecreta de su trabajo, en plena Guerra fría, para las agencias federales del Tío Sam, un trabajo del que no podía informar ni a su familia—.
Felizmente que la salud no me ha fallado aparte de pequeños malestares que ocasiona el cansancio por sí mismo. Y los pies, naturalmente, que durante todos los días de mi vida me ocasionarán grandes malestares, especialmente con los fríos del invierno. Supongo que usted recordará la gran quemadura de mis pies cuando yo tenía algunos cinco años de edad —a esa tierna edad, el niño Héctor sufrió un terrible accidente doméstico por el cual sufrió dolores de por vida en los pies y siempre tuvo que usar un calzado especial para mitigarlo—.
Dentro de poco NASA publicará uno de mis libros y trataré de enviarle uno como dedicatoria si la edición no se agota demasiado rápido. Es lo que ha ocurrido, en efecto, con los libros que ya fueron publicados —aquí, el doctor Rojas hace referencia a sus estudios científicos con el análisis de la morfología, la composición del polvo y las rocas lunares y la cantidad de luz reflejada (albedo lunar) que había analizado fotoelectrónicamente en cientos de puntos de los sitios potenciales de descenso en la superficie lunar—. Por el presente, mi mayor ocupación consiste en el diseño del nuevo Observatorio (astronómico) para instalarle en los alrededores de Huntsville.
Los proyectos científicos son numerosos e importantes y es la razón por la cual hay que trabajar bastante. La preparación del satélite artificial para observar las estrellas a más de mil kilómetros sobre la Tierra, —profesor Rojas se refiere al Observatorio Astronómico Orbital 2 NASA STELLAR ORBITING SATELLITE, lanzado al espacio en diciembre de 1968— por ejemplo, exige cálculos detallados y muy precisos. En fin, todo va bien.
Bueno, tío, les deseo a todos buena continuación de la salud y mucha felicidad. Hasta su próxima.
Quien le recuerda siempre,
Firma manuscrita clásica de Héctor R. Rojas
1302-Q Boxwood Drive
Huntsville, Alabama, 35805.
Sede del NASA's Marshall Space Flight Center
Centro de Estudios Espaciales Astrofísico Héctor R. Rojas