30/07/2026
Cuando la Sierra de Espadán era nuestra casa y el rock resonaba en la ermita
Hay lugares que se graban en la memoria no solo por su belleza geográfica, sino por los momentos de hermandad y camaradería que albergan. Durante ya algunos años, la tradicional comida de verano conjunta entre los chapters de Castellón y Valencia se ha convertido en mucho más que una simple cita en el calendario: es el punto de encuentro sagrado de dos chapters unidos por la misma pasión, celebrada en un enclave de postal.
El escenario elegido nunca defrauda La Ermita de Santa Cristina: un paraje espectacular enclavado en el corazón de la Sierra de Espadán, el auténtico pulmón verde de la provincia de Valencia. Allí, custodiando el paisaje entre frondosos pinares, fuentes naturales.
Este año, el alma del evento latía al ritmo del directo de Vanhores. El grupo de rock desplegó toda su energía sobre el escenario improvisado en plena naturaleza, convirtiendo el monte en una auténtica catedral del género.
Hoy, la realidad golpea con la crudeza del fuego. Aquella misma zona , testigo de nuestras risas y de tantas horas de convivencia, es hoy pasto de las llamas. El pulmón verde de la Sierra de Espadán sufre una herida profunda que nos encoge el corazón a todos los miembros de los chapters de Castellón y Valencia.
Ante esta dolorosa tragedia, nuestra prioridad absoluta es la solidaridad y el apoyo incondicional a todos los afectados y a cada uno de los valientes que luchan en primera línea —bomberos, brigadas forestales, cuerpos de seguridad y voluntarios— jugándose la vida para frenar esta catástrofe. A ellos va nuestro reconocimiento más profundo y nuestro abrazo más firme en estos momentos de angustia.
El paisaje ha cambiado y el dolor es inmenso al ver nuestro amado pulmón verde herido de gravedad. Sin embargo, sabemos que el espíritu de nuestra tierra y el valor de su gente son más fuertes que cualquier incendio. Las piedras caen y los bosques sufren, pero guardan la esperanza viva de renacer de las cenizas.
Volveremos a alzar la vista con la certeza de que, cuando el monte sane y vuelva a latir con fuerza, allí estaremos de nuevo. No solo para recordar lo vivido, sino para volver a celebrar la vida, la amistad y la esperanza que ningún fuego podrá destruir jamás.