La Transparencia en el funcionamiento de los poderes públicos es garantía de claridad, de poder justificar todas sus actuaciones, y de que las mismas sirven al interés general y no a intereses políticos o sectoriales. Solo un empleado público no sometido al capricho de sus superiores es garantía de imparcialidad en la gestión de los fondos públicos. Extender la libre designación solo pretende manos libres para actuar con impunidad. Es necesario mantener la prevalencia del funcionamiento de la administración basado en el concurso de méritos, frente al poder oscuro del “dedo amigo”. El mérito y la capacidad debe asegurase no solo para acceder a la función publica y a la carrera profesional, sino también para el acceso a altos cargos y a cargos directivos de fundaciones, entes y empresas publicas. Los curriculums para optar a estos puestos deben ser públicos, fomentar la carrera directiva profesional, y eliminar cargos de asesores y eventuales que solo aportan clientelismo. Integridad es sinónimo de justicia, equidad y honradez en la gestión pública. Junto a la objetividad, la neutralidad y la austeridad son sus principios básicos. Desgraciadamente tenemos demasiados ejemplos de personas que han olvidado que el acceso a la política y a la función pública son libres, y que su objetivo es servir al ciudadano y no el enriquecimiento personal ilícito. Integridad significa también para los responsables últimos, poner orden y no tolerar escusas de mal pagador basadas en las diferencias entre imputado, implicado, acusado o condenado. La presunción de inocencia no puede estar por encima de la integridad exigible a todo cargo público, y si eso queda claro en el acceso nadie podrá después sentirse engañado. La integridad demostrable va ligada a la necesidad de abandono automático del puesto público en caso de irregularidades por mor de la responsabilidad política, que parece olvidada, y que no hay que confundir con la judicial. En base a la responsabilidad política se dimite en Alemania simplemente por haber publicado una tesis doctoral de la que no se es autor, o por haber aceptado regalos en forma de viajes de contratistas de la administración. Gobernanza, o buen gobierno, es el proceso de toma de decisiones en una administración y como las mismas son implementadas buscando la eficacia en la gestión. A unos poderes públicos transparentes e íntegros es necesario exigirles además una buena gestión de los recursos puestos a su disposición. Pero el concepto de gobernanza va mas allá y se refiere también a: participación, consenso, sensibilidad, responsabilidad, control de legalidad y por ultimo eficacia y eficiencia en la toma de decisiones publicas.