01/06/2026
"Tengo un precioso recuerdo del caso de Rodrigo. Un chaval de 14 años con diagnóstico de psiquiatría: mutismo selectivo y trastornos de comportamiento. Es de Rumanía, y su hermanito, que es de otro padre, también estaba ingresado. La mamá, que se expresaba bien en español, se mostraba muy agradecida con nosotros. Hablamos de una familia con muy pocos recursos y con problemas sociales. Visitamos a Rodrigo, a su hermano y a su mamá varios días seguidos. Tuvimos la suerte de verlo evolucionar abriéndose como una flor.
La primera vez que lo vieron mis compañeros, el personal les había transmitido que estaba súper cerrado e interactuaba muy poco con ellos. No obstante, con los payasos reaccionaba positivamente. En nuestro primer encuentro ya hubo muy buena comunicación, tanto con él como con su mamá que nos recibía con una sonrisa.
Desde el primer momento Rodrigo reaccionó y disfrutó con nuestras propuestas, sobre todo con la música y las canciones. Día a día las interacciones eran más intensas y llenas de emociones. Nos mostró su tristeza y nos regaló su alegría. Nos cantó, ayudado por su mamá, una canción infantil rumana.
El último día fue “la bomba”: acabamos bailando en el pasillo, frente al mostrador de las enfermeras. Baldomero (Luka Soriano) hacía una música buenísima y Beni Cilina (mi payasa) animó a bailar a todo el mundo cogiéndonos de las manos en una rueda con Rodrigo. Impresionante la alegría de las enfermeras, de todos, y la ternura que se generó.
Este es un caso de aquellos que te hacen vibrar de emoción y de ternura. Te hacen sentir intensamente la magia de nuestra profesión, lo sagrado de la conexión a través de la sonrisa sincera, capaz de conectar, directamente y en un instante, corazón con corazón.
Con Rodrigo he sentido profundamente eso de que “los ojos son la ventana del alma”. En muchas ocasiones nos hemos quedado un rato mirándonos y sonriendo con los ojos brillantes, en silencio, pues nuestras almas no necesitaban palabras para comunicarse. Lo que transmitía su mirada era muy intenso e inexplicable. El rostro de su mamá comunicaba vulnerabilidad y agradecimiento.
Es un caso de aquellos que te pone delante la belleza del ser humano y que me hace sentir agradecida por los grandes regalos que nos ofrece nuestra profesión"
Núria Urioz (Cap de Cervell Beni Cilina)
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