06/10/2026
Desde el Grupo de Arqueología y Defensa del Patrimonio de Valencia de Alcántara queremos expresar nuestra satisfacción por las inversiones anunciadas por la Consejería de Cultura, Turismo y Deportes para la restauración del patrimonio arquitectónico religioso de Extremadura. Toda actuación destinada a proteger, conservar y recuperar nuestro patrimonio merece ser valorada positivamente.
No obstante, esta satisfacción debe ir acompañada de una reflexión y de una reivindicación. Nos preocupa profundamente que, entre las actuaciones previstas, no aparezcan algunos de los bienes más significativos de Valencia de Alcántara, cuyo estado de conservación venimos denunciando desde hace años.
La 𝐄𝐫𝐦𝐢𝐭𝐚 𝐝𝐞 𝐕𝐚𝐥𝐛ó𝐧 constituye un ejemplo especialmente evidente. Desde hace años venimos notificando su deterioro y reclamando una intervención urgente. Asimismo, se han presentado proyectos y propuestas de actuación encaminados a garantizar su conservación. Recibimos con esperanza la última notificación relativa a la autorización del proyecto de rehabilitación, que contempla la ejecución de una cubierta para proteger el edificio y frenar su progresivo deterioro. Sin embargo, esa autorización debe traducirse cuanto antes en obras concretas, con una financiación suficiente y un calendario definido. La ermita, incluida en el Inventario de Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura, no puede continuar esperando mientras su bóveda y sus estructuras siguen expuestas a la acción del tiempo.
Pero, sobre todo, queremos llamar la atención sobre la 𝐈𝐠𝐥𝐞𝐬𝐢𝐚 𝐝𝐞 𝐍𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐚 𝐒𝐞ñ𝐨𝐫𝐚 𝐝𝐞 𝐑𝐨𝐜𝐚𝐦𝐚𝐝𝐨𝐫, declarada Monumento Histórico-Artístico de carácter nacional en 1981 y actualmente considerada Bien de Interés Cultural. Se trata de uno de los edificios más representativos de Valencia de Alcántara y de un espacio que conserva un extraordinario valor histórico, artístico y cultural. Por su relevancia, merece contar con programas periódicos de conservación, mantenimiento y restauración que garanticen su integridad y la adecuada protección de los bienes que alberga.
La situación no se limita a estos dos monumentos. También resulta necesario prestar atención a otros vestigios fundamentales del patrimonio valenciano, como las 𝐩𝐢𝐧𝐭𝐮𝐫𝐚𝐬 𝐫𝐮𝐩𝐞𝐬𝐭𝐫𝐞𝐬, 𝐥𝐨𝐬 𝐝ó𝐥𝐦𝐞𝐧𝐞𝐬, 𝐞𝐥 𝐏𝐨𝐧𝐭𝐚𝐫𝐫ó𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐆𝐚𝐫𝐚𝐛í𝐨𝐬 𝐲 𝐞𝐥 𝐚𝐜𝐮𝐞𝐝𝐮𝐜𝐭𝐨, entre muchos otros elementos que forman parte de nuestra historia y de nuestra identidad colectiva. El municipio cuenta con uno de los conjuntos megalíticos más importantes de Europa, además de relevantes testimonios de época romana, lo que exige una estrategia global de conservación, señalización, mantenimiento y divulgación.
Por todo ello, desde el GADP solicitamos que las futuras inversiones en patrimonio contemplen también a Valencia de Alcántara y que se establezca una planificación clara para atender sus bienes más necesitados. Celebramos cada euro invertido en la conservación del patrimonio extremeño, pero reclamamos que esa inversión llegue igualmente a aquellos monumentos y vestigios que llevan demasiado tiempo esperando.
𝐏𝐫𝐨𝐭𝐞𝐠𝐞𝐫 𝐞𝐥 𝐩𝐚𝐭𝐫𝐢𝐦𝐨𝐧𝐢𝐨 𝐧𝐨 𝐞𝐬 𝐮𝐧 𝐠𝐚𝐬𝐭𝐨: 𝐞𝐬 𝐮𝐧𝐚 𝐫𝐞𝐬𝐩𝐨𝐧𝐬𝐚𝐛𝐢𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐜𝐨𝐧 𝐧𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐚 𝐡𝐢𝐬𝐭𝐨𝐫𝐢𝐚 𝐲 𝐜𝐨𝐧 𝐥𝐚𝐬 𝐠𝐞𝐧𝐞𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐟𝐮𝐭𝐮𝐫𝐚𝐬.
La Dirección General de Patrimonio Cultural y Documental ha destinado en 2026 3.511.400 euros a la restauración del patrimonio arquitectónico religioso de la Comunidad Autónoma de Extremadura.