07/05/2026
Desde ADAPA queremos hacer un llamamiento a la ciudadanía.
Estamos viviendo una realidad que no podemos ignorar. Cada vez son más los niños y niñas que, por distintas circunstancias, no pueden crecer en su entorno familiar y necesitan un hogar donde sentirse seguros, vistos y queridos. Y, sin embargo, las familias de acogida no son suficientes.
Hoy, nuestra provincia está desbordada.
Detrás de cada cifra hay una historia. Hay miradas que buscan calma, manos que necesitan sostén, infancias que no deberían esperar.
El acogimiento familiar no es un acto perfecto, es un acto valiente. No se trata de tenerlo todo resuelto, sino de estar dispuesto a ofrecer presencia, cuidado y humanidad. No hace falta ser una familia “ideal”, hace falta ser una familia disponible.
A veces pensamos que esto no va con nosotros. Que ya habrá alguien más preparado, con más tiempo, con más recursos. Pero la realidad es que ese “alguien” falta. Y mientras tanto, los niños siguen esperando.
Acoger es transformar una vida… pero también la propia.
Es aprender a mirar con más profundidad, a amar sin condiciones rígidas, a sostener procesos. Es formar parte de algo más grande: una red humana que protege la infancia cuando más lo necesita.
Hoy el llamamiento es claro:
necesitamos más familias que den un paso al frente. # solidaridad