01/11/2022
Viaje a Belmonte
Cuando llegan los puentes o las vacaciones, un porcentaje muy alto de españoles, se dirigen a los lugares típicos de los países sudamericanos, como el Caribe, Méjico, etc. donde dicen que disfrutan de lo lindo y, yo me pregunto, muchas de esas personas conocen las entrañas de nuestro país, yo pienso que no, se pierden el conocimiento de nuestra geografía e historia, así como las costumbres y culturas de los diversos pueblos yo aprovecho estas pequeñas lagunas que en el trabajo cotidiano se producen y puedes disponer de unos días de asueto para moverte por aquellos lugares de los que, has oído hablar o visto en reportajes de la televisión de nuestro país. Hacer pocos días que hoy hablar de Belmonte y su estupendo castillo, así es que, sin pensarlo dos veces. Mi esposa y yo, cogimos nuestro pequeño coche Toyota y nos pusimos en marcha hacia el pueblo señalado. Anteriormente, habíamos reservado habitación en el único hotel de la zona en el mismo Belmonte, el cual, no nos pareció caro al estar en temporada alta. Llenamos el depósito de nuestro coche y cogimos la autovía de Madrid, a una velocidad media de 110 a 120, pues, conducir a velocidades más altas, los reflejos se reducen y, las posibilidades de un accidente o incidente se multiplican, yo, muchas veces, no comprendo la prisa que llevan algunos, en mis muchos años conduciendo por las carreteras españolas, me he convencido de que, como decía el tío Paco, -- no consiste en vender caro, sino en vender mucho --, pues, lo mismo digo yo en la carretera. Cuantas veces me han pasado coches a altas velocidades y, cuando hemos llegado al punto de destino, resulta que los llevas delante de ti y no han avanzado nada, pues, no consiste en correr a mucha velocidad, sino en hacer kilómetros. En la Roda, nos salimos de la autovía para continuar por la carretera antigua de Madrid, pues, es mucho más entretenida y menos monótona que la autovía. Pasamos por las tres “P”, Pedro ñeras, El Proveció y el Pedernoso, hasta llegar a Mota del Cuervo, allí estuvimos viendo sus molinos y nos desplazamos a Pedro Muñoz, donde vimos su pequeña pero hermosa laguna y sus aves acuáticas, hasta que llegó la hora de comer y nos marchamos a Belmonte, hospedándonos en su famoso y grandioso hotel que iba a ser Parador de Turismo, pero, por cuestiones burocráticas, no pudo ser, comimos allí y descansamos esa tarde en el hotel. En él había muchos jóvenes, sentados en la mesa de salón central, con sus ordenadores trabajando y estudiando, por lo que el ambiente era muy agradable. Al día siguiente, pasamos toda la mañana viendo su hermoso castillo de estilo gótico-mudéjar, en cuyos aposentos estuvieron algunas figuras muy importantes de nuestra historia.