10/08/2026
Hoy en 1792 el pueblo de París asaltaba el Palacio de las Tullerías, amargo final del proceso revolucionario moderado que preveía para Francia una Monarquía constitucional.
El Rey Luis XVI y su familia pasarán a ser prisioneros de la Asamblea, empezando su personal e injusto calvario, pagando en sus personas los errores de siglos de los que ellos no fueron en absoluto responsables: los Reyes decapitados en un lapso de siete meses en 1793, el Delfín mu**to dejado de la mano de Dios en una celda inmunda en 1795 y Madame Royale, María Teresa, superviviente un extremis hasta su liberación y exilio que la dejarán marcada de por vida en un trauma psicológico mayúsculo que la hará la más furibunda antirevolucionaria (y, por ende, antibinapartista) de la Casa de Borbón de Francia: de ella dirá Napoleón que era el hombre más valiente de su familia.
Vaya desde aquí nuestro homenaje a los 950 miembros de la Guardia Suiza, que supieron cumplir con su deber junto con su coronel, el mariscal Mailly, que con 85 años se presentó en las Tullerías el 9 de agosto. Tras el asalto, quedaron 500 mu**tos en palacio y 350 prisioneros, los cuales serán vilmente degollados 200 en las infames Matanzas de Septiembre, y sólo 50 conseguirán escapar gracias a la complicidad de amigos y vecinos que los escondieron en sus casas.
FOTO: Lápida en la iglesia nacionale de Francia en Roma, San Luigi dei Francesi, del siglo XIX restituyendo la original del siglo XII en la que se conceden diez días de indulgencia por decreto de Inocencio IV para todos los que oren por los Reyes de Francia. Archivo PROJECTE TARRAGONA 1800.