19/12/2024
*Hoy, un paso más en este camino compartido*
Hoy es uno de esos días que quedarán grabados en mi memoria para siempre. Después de tantos meses de esfuerzo, trabajo y esperanza compartida, he dado un paso más en este camino que emprendimos juntos, un camino que llegó a nuestras vidas de manera inesperada, pero que nos ha unido en un propósito mucho mayor. Hoy no marca un final, ni mucho menos. Es simplemente un nuevo peldaño en esta lucha por visibilizar, entender y apoyar la investigación de enfermedades como la Encefalomielitis Miálgica.
El día de hoy me llevó a Valencia, donde tuve el privilegio de entregar personalmente el cheque con los fondos recaudados, un logro que no habría sido posible sin vuestro apoyo incondicional. Sin embargo, lo más valioso no fue solo la entrega del cheque en sí, sino la experiencia de conocer al equipo humano detrás de la investigación. Confieso que llegué allí con una idea preconcebida sobre cómo serían estos profesionales, tal vez más distantes o formales. Pero lo que encontré fue todo lo contrario: cercanía, pasión y una implicación absoluta con su labor y con la causa.
Pasé cerca de cinco horas con ellos, y cada minuto fue un aprendizaje, una inspiración. Son personas maravillosas que, desde la Universidad Católica de Valencia, llevan trabajando incansablemente desde 2012 para desentrañar los misterios de esta enfermedad. Su dedicación va más allá de lo profesional; es un compromiso emocional y personal con los afectados y sus familias. Me emocionó profundamente ver cómo recibieron el cheque, no solo como una cantidad económica, sino como una oportunidad real para seguir avanzando en su investigación. Sus palabras lo decían todo: “Este dinero es un gran impulso y nos ayuda enormemente a seguir trabajando”.
En esos momentos entendí aún más la importancia de lo que hacemos juntos. No se trata solo de recaudar fondos, sino de construir puentes de esperanza entre quienes luchan contra estas enfermedades y quienes dedican su vida a buscar soluciones. Me siento afortunado de haber podido ser el vínculo entre estos dos mundos, de haber llevado hasta ellos el fruto de tantos gestos generosos que vosotros habéis hecho posibles.
Hoy, al volver a casa, me siento con más fuerza que nunca. Fuerza para seguir trabajando no solo por esta causa, sino por muchas otras que necesitan nuestra atención. Me siento lleno de energía, motivado por el compromiso de esos investigadores y por la generosidad de todos vosotros. Este no es un final; es un impulso para seguir adelante, para continuar visibilizando, sensibilizando y luchando por quienes necesitan una voz, un apoyo, una oportunidad.
Gracias de corazón a cada uno de vosotros. Gracias por creer, por sumar, por demostrar que juntos podemos lograr cosas extraordinarias. Hoy me siento afortunado, no solo por lo que hemos conseguido, sino por saber que este camino está lleno de personas como vosotros. Sigamos avanzando, porque juntos podemos llegar mucho más lejos.
Con gratitud infinita,
Alberto.