08/03/2025
Textos de nuestras compañeras Maria Rosa Moya y Estela Martin
Las llamaron brujas, incluso las asesinaron por ser libres. Pero hoy recogemos su herencia.
Las intentaron callar tras la revolución en busca de los valores democráticos, pero no lo consiguieron, y hoy recogemos su herencia.
Les prohibieron estudiar, hablar, ser dueñas de su dinero y de sus cuerpos, pero se rebelaron, y hoy recogemos su herencia.
Nos quieren calladas y sumisas, con empleos no remunerados, con brecha salarial y como víctimas invisibilizadas de la violencia, incluso institucional, pero no nos callamos ni nos quedamos quietas.
Nos quieren dividir, y creamos lazos de sororidad. Nos entierran, y somos semillas.
Esta es la lucha de las mujeres, la más larga que la historia ha tenido ni tendrá. La que no ha finalizado porque hay mucho que conseguir y mucho por proteger: por nosotras, por nuestra descendencia y por la sociedad en general.
Hermanas, nos intentan engañar con políticas que vuelven al pasado, con sentencias judiciales que protegen al victimario, diciendo que tenemos más derechos y llamándonos feminazis. Pero el movimiento feminista no se detiene; al contrario, se une y crea fuertes lazos de apoyo mutuo. Piensa en quienes no tienen voz (incluso les ocultan el rostro), en las mujeres racializadas, en las migrantes, en las que sufren esclavitud y son vendidas como si fueran objetos, en las protagonistas de la pobreza, en las que llaman vientres de alquiler y en las que tenemos cuerpos o pensamientos no normativos.
Como dijo Simone de Beauvoir: “No se nace mujer, se hace”. El concepto de mujer, especialmente de “buena mujer”, nos viene impuesto y es cambiante, pero nosotras nos sentimos mujeres y libremente decidimos nuestro concepto, luchando por él, y no nos detendrán. Ningún hombre, y menos un heteroCIS prepotente, nos va a dar lecciones de feminidad o feminismo.
Con el color morado por bandera, simbolizamos que somos las reinas o protagonistas de nuestras vidas, que no hay vidas azules o rosas, sino vidas iguales. Hacemos homenaje a las que lucharon e incluso perdieron su vida en el pasado, como las huelguistas de 1911 en Nueva York, que quemaron por defender sus derechos, desprendiéndose humo morado. Humo que fue consecuencia del color de las telas que fabricaban, pero que se ha convertido en todo un símbolo de la lucha por la igualdad.
Adiós a los príncipes azules y bienvenidos los hombres aliados a la causa feminista.
El 8M llegará a ser no el día de la mujer, sino el día de la igualdad, sin importar el género ni si está definido. Los únicos conceptos importantes son los de “ser humano” y el de “ciudadanía de pleno derecho”. Eso es lo que hemos de asumir como personas y abanderar los Derechos Humanos.
Maria Rosa Moya
Un abrazo muy fuerte a todas las mujeres importantes en mi vida.
Feliz 8 de marzo por las que no pueden marchar, por las invisibles porque están encerradas en residencias o en casa por falta de apoyos para poder disfrutar de una vida independiente, por las que no pueden marchar por motivos de salud pero que su corazón y mente están marchando porque más que nunca hace falta el movimiento feminista para frenar el tiempo oscuro que se nos avecina. Por todas Feliz 8M 💜💜💜💜
Estela Martin