29/12/2025
Terminamos el 2025 escribiéndoos esta carta en la que deseamos con mucha fuerza que no se
vuelvan a repetir todas las cosas que hemos vivido desde enero. Ha sido un año que comenzamos con una negociación a instancias de una normativa que obligaba a regular los
derechos de las personas LGTBI. Ha sido la más poco realista posible, dado que a pesar del bajo coste de las propuestas no se aceptó ninguna, porque que los señoros de esta patronal no podían acordar un proceso transparente que obligara a todas las empresas del sector. Meses después de este fracaso, prácticamente ninguna ha acordado un protocolo.
En otro orden de cosas, las empresas del telemarketing han seguido desapareciendo y comiéndose unas a otras en un proceso imparable. La última en anunciar su absorción ha sido Atento, que se suma a Majorel y al resto de empresas que de un tiempo a esta parte han pasado a formar parte de grandes grupos para maximizar los beneficios.
Sin embargo, las ansias de plusvalías no han nacido para mejorar las condiciones laborales.
Vosotros, los Reyes Malos, acompañados de vuestros pajes CCOO y UGT, nos habéis condenado a miles de despidos acordados en procedimientos colectivos, modificaciones sustanciales, e incluso repugnantes movilidades geográficas acordadas entre la patronal y los
dos grandes sindicatos.
En este convenio colectivo que termina su vigencia el año que entra, tenemos la suerte de que para la mayor parte de las personas trabajadoras (los y las teleoperadoras) veremos aumentado nuestro sueldo solo por la subida del SMI, ya que éste superó al salario del
convenio hace tiempo.
Os merecéis carbón, pero no del dulce. Os deseamos que cambiéis, que os hagáis conscientes de que siguiendo con esta línea os váis a cargar el sector. Los teleoperadores y las
teleoperadoras podríamos ser el personal ideal para complementar la digitalización con la que comenzamos este siglo. Sin embargo, nos hemos convertido en personal alienado y con el sindrome del trabajador/a quemado/a de forma generalizada. De vuestro estímulo y recapacitar depende el futuro de este sector y nuestra respuesta ante ello. Mientras tanto,
dignidad y lucha.