02/06/2026
Carta desde el terreno de un cooperante extremeño en Mali
Extremadura y la Cooperación: Memoria de un Pueblo Migrante
Escribo estas líneas mientras aquí, en el Sahel, asistimos a un debate europeo centrado en levantar muros, subcontratar fronteras y deportar a personas vulnerables a terceros países. Se trata de una estrategia cortoplacista que soslaya la raíz del problema. Y es que ningún muro, ninguna frontera detiene el hambre, las injusticias y las desigualdades.
En nuestra región, ese enfoque se traduce en un recorte drástico de casi 10 millones de euros a la cooperación internacional. Quienes justifican esta reducción bajo la premisa de "priorizar lo de aquí" olvidan tres verdades fundamentales que forman parte de nuestro ADN extremeño:
1. La cooperación en origen es el único freno real a la migración forzosa. Nadie deja su tierra, su hogar y su familia por gusto. Se huye de la guerra, del yihadismo (como en el Sahel y Mali) o de un cambio climático que destruye las cosechas. Financiar proyectos de gestión de agua, sanidad o agricultura técnica no es caridad: es la herramienta más eficaz y humana para que miles de jóvenes tengan la oportunidad de prosperar en sus países sin jugarse la vida en una ruta marítima mortal.
2. La memoria histórica: fuimos y somos un pueblo migrante. Si hay una tierra en España que entiende el dolor del desarraigo, esa es Extremadura. Generaciones enteras de extremeños tuvieron que armar las maletas en los años 60 y 70 hacia Francia, Suiza, Alemania, Madrid, el País Vasco o Cataluña buscando el futuro que su tierra les negaba, a menudo sin contrato legal. Un pueblo con nuestra memoria histórica no puede dar la espalda a quienes hoy huyen por los mismos motivos. La solidaridad no es un gasto superfluo; es coherencia con nuestro pasado.
3. La ejemplaridad de la Cooperación Extremeña. Desde hace décadas, nuestra región ha sido un referente de solidaridad descentralizada en España. Colectivos, ayuntamientos y la sociedad civil lograron impulsar la "Ley de Cooperación Internacional de Extremadura" (aprobada con amplio consenso político), comprometiéndose a avanzar hacia el blindaje del 0,7% del presupuesto. El recorte propuesto por la Junta de Extremadura nos sitúa en mínimos históricos (en torno al 0,03%), quebrando un modelo ejemplar que generaba empleo técnico local y educaba en tolerancia en nuestras propias aulas.
El orgullo de la cooperación en el terreno. Detrás de las cifras y los despachos políticos hay rostros humanos. Quiero destacar el esfuerzo, la entrega y la valentía de mis compañeras y compañeros cooperantes y de las ONGs extremeñas.
Somos profesionales que nos jugamos la vida en contextos de extrema inestabilidad —por ejemplo, bajo la amenaza del conflicto y el terrorismo en el Sahel— para garantizar que la ayuda llegue de manera eficaz, eficiente y directa a donde más se necesita. Nuestra labor sobre el terreno no solo salva vidas; es la mejor embajada que mi tierra puede proyectar al mundo y un gran orgullo.
Recortar en cooperación no protege a Extremadura; la empobrece éticamente, traiciona nuestra historia y agrava las crisis en las fronteras. Menos muros y más inversión en dignidad.
Firmado:
Javier Martin
Cooperante extremeño
Desde Mali, 2 junio de 2026.