22/04/2026
LEER COMPOSTELA
Lectura forense de la ciudad: Senra, Hórreo y Pitelos en la Compostela histórica.
La toponimia compostelana conserva, en ocasiones, la huella de actividades urbanas y preurbanas que ya no son visibles en el paisaje actual. En el caso de “Senra”, “Hórreo” y “Pitelos”, la cercanía espacial entre estas rúas no parece casual: las tres remiten a funciones históricas complementarias vinculadas al abastecimiento, al almacenamiento y a los consumos domésticos de la ciudad. Esta lectura, propia de un “urbanismo forense”, permite interpretar la ciudad como un archivo material y lingüístico, donde los nombres de lugar actúan como indicios de usos pretéritos del espacio.
Leer la ciudad significa asumir que el tejido urbano no es sólo una forma física, sino también un documento histórico. La toponimia, en particular, conserva testimonios de relaciones antiguas entre sociedad, economía y territorio, y por ello constituye una vía privilegiada para la interpretación histórica del espacio urbano. En Santiago de Compostela, esa dimensión es especialmente rica, porque el callejero integra capas muy diversas: antiguas, medievales, modernas, decimonónicas y contemporáneas. En ese contexto, Senra, Hórreo y Pitelos pueden entenderse como parte de una misma lógica funcional y territorial.
El enfoque de urbanismo forense parte de una idea sencilla: la ciudad deja rastros, y esos rastros pueden leerse como si fuesen huellas materiales y textuales. Los nombres de las calles no son etiquetas neutras, sino condensaciones de memoria social, económica y espacial. En el caso compostelano, la toponimia urbana ha sido estudiada como un conjunto denso de denominaciones que reflejan tanto dedicaciones personales como usos del suelo, oficios, actividades productivas y formas de circulación. Por eso, el callejero permite reconstruir no sólo trayectorias formales, sino también funciones históricas.
Senra, Hórreo y Pitelos
La “Senra” se relaciona con el mundo agrario; en la tradición gallega, remite a terreno sembrado o de labor, de modo que conserva la memoria de un espacio de producción alimentaria. El “Hórreo” apunta al almacenamiento del grano, una pieza esencial de la economía doméstica y del abastecimiento rural-urbano. “Pitelos”, por su parte, puede leerse en clave de combustible o material menudo destinado al fuego doméstico, lo que encaja con una función de suministro cotidiano para cocinar y calentar las casas. En conjunto, los tres nombres componen una secuencia funcional: producir, guardar y consumir.
La ciudad como sistema de suministros
Si se leen juntas, estas rúas no describen simplemente accidentes del paisaje, sino un pequeño sistema urbano de abastecimiento. La Senra evoca el origen agrícola; el Hórreo, la reserva y conservación; y Pitelos, el soporte material del fuego doméstico. Esa tríada sugiere una franja urbana donde convergían entradas de mercancías, zonas de acumulación y espacios asociados al reparto de recursos esenciales. En otras palabras, no se trata sólo de calles cercanas, sino de nombres que documentan una economía urbana de base cotidiana.
El valor del urbanismo forense está precisamente en detectar estas relaciones invisibles a simple vista. La ciudad contemporánea oculta sus antiguas funciones bajo nuevas tramas viarias, pero los nombres sobreviven como fósiles semánticos. En Santiago, esa metodología permite descubrir que determinados odónimos conservan la memoria de un borde urbano productivo, vinculado a la circulación de alimentos, grano, madera o combustible, antes de la consolidación del ensanche moderno.
Así, el análisis toponímico se convierte en una herramienta para reconstruir la economía histórica del espacio.
Senra, Hórreo y Pitelos forman, leídos históricamente, una unidad significativa: expresan un paisaje de “suministros urbanos”. La primera alude al cultivo; la segunda, al almacenamiento; la tercera, al combustible o material doméstico ligado al fuego. Su proximidad dentro del callejero compostelano no es casual, sino la huella de un mismo sector de la ciudad donde se articulaban abastecimiento, conservación y consumo. En ese sentido, el urbanismo forense no sólo permite describir la ciudad: permite "leerla" como un documento histórico vivo.
LEER COMPOSTELA
Una guía sencilla para leer la ciudad histórica como un palimpsesto.
"Todas las ciudades son una historia materializada".
Carlos Sánchez-Montaña
Arquitecto