17/06/2026
🌳 Hoy, 17 de junio, es el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, y los tienen mucho que ver en esta batalla.
La desertificación no es un problema lejano. España es uno de los países más vulnerables de Europa: el 74% del territorio está en riesgo, según el Ministerio para la Transición Ecológica. El proceso suele empezar de forma silenciosa. Cuando un bosque desaparece, se degrada o arde, el suelo queda expuesto: pierde su capacidad de retener agua y nutrientes, se erosiona con las lluvias y el viento y, poco a poco, deja de ser fértil. El lo acelera todo, con sequías más largas e intensas y mayor riesgo de incendios.
Frente a este escenario, los bosques son una de nuestras mejores defensas. Sus raíces fijan el suelo y frenan la erosión, regulan el ciclo del agua y mantienen la vida en el territorio. Pero un bosque solo cumple esa función si está sano y bien cuidado, y ahí es donde la marca la diferencia.
¿Qué aporta ? La certificación garantiza que un monte se gestiona cuidando precisamente lo que la desertificación amenaza: la conservación del suelo, la protección del agua, el mantenimiento de la biodiversidad y la regeneración del propio bosque. Son montes planificados para resistir mejor las sequías, los incendios y las plagas, y para seguir prestando sus servicios ambientales a largo plazo. Y hay un factor que se suele pasar por alto: al dar valor a la madera de origen sostenible, la certificación ayuda a mantener viva la actividad forestal y a fijar población en el medio rural. Un bosque que se cuida y se aprovecha es un bosque que no se abandona, y el abandono es una de las puertas de entrada a la degradación del territorio.
Frente al avance del desierto, cuidar nuestros bosques no es una opción, es parte de la respuesta. 🌍