22/06/2026
❗❗ Atropellado un oso en la Montaña Palentina ❗❗
La tarde del pasado viernes 19 de junio un oso pardo macho de unos cuatro años y 110 kilos de peso murió atropellado en la carretera CL-626, entre Cervera de Pisuerga y Aguilar de Campoo (Palencia).
Este ejemplar se suma a otros 13 osos atropellados, de los que once murieron por el impacto y se desconoce si los restantes sobrevivieron porque no se encontraron sus cuerpos. Afortunadamente, ni en este caso ni en anteriores hubo pérdida de vidas humanas.
Los accidentes se han repartido por toda el área de distribución del oso cantábrico, con una ligera concentración en el occidente donde se encuentran las mayores densidades de la especie. Son pocos datos y no se pueden sacar conclusiones sólidas, pero no hay puntos negros donde se concentren desproporcionadamente los atropellos. Once de los atropellos ocurrieron en carreteras, dos en la autopista AP-66 y uno, el primer caso registrado en el 2008, en la A-6.
Los atropellos recientes son una consecuencia de la recuperación de la población de osos y de un hábitat con una amplia red de carreteras que une los pueblos y villas de la cordillera Cantábrica. Suponemos que el problema se agravará en el futuro conforme aumente el número de osos, aunque al plantearnos si los atropellos de osos podrían llegar a ser un problema de seguridad vial, hay que considerar que representan un porcentaje ínfimo de los animales silvestres y domésticos atropellados cada año. De hecho, y según un estudio de la Dirección General de Tráfico sobre la siniestralidad vial con implicación de animales, en 2024 el 34% de los accidentes de este tipo se produjo en Castilla y León, donde se registraron casi 12.300 atropellos de fauna (doméstica y salvaje). El mismo informe señala también que el número de siniestros viales con animales en el conjunto del país se ha duplicado en los últimos diez años.
Como hemos dicho en otras ocasiones, evitar los atropellos de osos en las carreteras no es tarea fácil, y más cuando no parece haber puntos negros sobre los que sí sería posible actuar, pero evitar el serio problema de seguridad vial en las tres vías rápidas que recorren el área de distribución del oso cantábrico, la autopista AP-66 y las autovías A-67 y A-6, si es posible. Las tres vías presentan un vallado perimetral de apenas 1,6 m de altura y sin voladizo que no impide el paso de un oso, y además en algunos puntos el cerramiento muestra un deterioro importante o con amplias gateras que facilitan el acceso de osos y otra fauna.
Desde nuestra fundación, venimos solicitando al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible que sustituya el vallado y otras medidas asociadas, y que lo haga en las tres vías rápidas, con el fin de garantizar la seguridad vial y de evitar más atropellos de osos.
Foto del oso atropellado cedida por ICAL.