21/06/2026
Caliente, caliente, frío, frío.
Las altas temperaturas constituyen uno de los principales riesgos ambientales para la salud y afectan de forma desigual a la población.
Con el fin de prevenir o reducir los problemas derivados de las altas temperaturas en la población general, os recordamos una serie de pautas sencillas a implementar en días como hoy, para poder disfrutar del calor y del verano con mayor seguridad.
Hidratación: Beber agua y líquidos con frecuencia.
Evitar ciertos tipos de bebidas: No consumir bebidas con cafeína, alcohol o muy azucaradas.
Población en situación de vulnerabilidad: Prestar especial atención a bebés, niños y niñas, lactantes, mujeres embarazadas, personas mayores y aquellas con enfermedades que pueden agravarse con el calor.
Ambientes frescos: Permanecer el mayor tiempo posible en lugares frescos, a la sombra o climatizados, y refrescarse siempre que se necesites.
Actividad física: Reducir la actividad física y evitar deportes al aire libre durante las horas centrales del día.
Ropa adecuada: Se recomienda que sea ligera, holgada, de colores claros y que permita la transpiración.
Vehículos: No dejar nunca a ninguna persona ni mascota en un vehículo estacionado y cerrado, especialmente a niños y niñas, mayores o personas con enfermedades crónicas.
Consulta médica: Ante síntomas que se prolonguen más de una hora y que puedan estar relacionados con las altas temperaturas, consultar a un profesional sanitario.
Medicamentos: Mantener las medicinas en un lugar fresco, ya que el calor puede alterar su composición y efectos.
Alimentación: Consumir comidas ligeras que ayuden a reponer las sales perdidas por el sudor, como ensaladas, frutas, verduras y zumos.