17/06/2026
Durante décadas, miles de mujeres y adolescentes fueron sometidas a un sistema de control moral ejercido por el Estado y diversas congregaciones religiosas. Bastaba con apartarse del modelo femenino que imponía la dictadura: quedarse embarazada fuera del matrimonio, mostrar independencia, vestir o comportarse de forma considerada inadecuada o, simplemente, querer vivir con mayor libertad.
La intervención de Carmen Guillén permitió comprender hasta qué punto el Patronato de Protección a la Mujer fue mucho más que una institución benéfica, como pretendía presentarse oficialmente. Las propias memorias del organismo, junto con los testimonios de las supervivientes, revelan una realidad marcada por el silencio, la oración y el trabajo forzado. Muchas de aquellas jóvenes, menores de edad, fueron privadas de su libertad y separadas de sus familias sin haber cometido delito alguno.
Por Manel Aparicio Los encuentros organizados por FAHRENHEIT 78.8, bajo la coordinación de Lola Gracia, tienen la virtud de ofrecer algo más...