06/03/2026
Panorámica de 1900 (II): la mar
El siglo comenzó con la alegría de la luz eléctrica y la llegada de las conserveras, pero también con desgracias para la gente de la mar.
El Nalón, con sus crecidas, provocaba catástrofes periódicas. En 1900, un temporal provocó que el río avanzara unos cuatrocientos metros, llegando a amenazar con destruir varios edificios. El Ingeniero Jefe de la provincia y el Gobernador de Oviedo visitaron La Arena y prometieron obras. Se construyó una escollera de estacada y piedra que no era más que un remedio temporal, por lo que el pueblo pidió una obra de mayor envergadura.
El diputado de Muros, Suárez Inclán, se tomó tan en serio el problema, que llegó a asediar al Ministro para que se realizasen obras serias. Así, en mayo de 1900, aprovechando el proyecto de voladura del Llamparón y las obras del puerto de San Esteban, se incluyó en la misma obra la construcción de un muro de seiscientos metros en la margen derecha del Nalón, muro que sería, según el redactor de El Nalón, “la salvación de La Arena”.
Además de las crecidas del río, había que contar con los temporales del mar. El 26 de marzo de 1901 una lancha zozobró en la barra. Solo uno de los once tripulantes logró salvarse. El periódico El Nalón abrió una suscripción pública para intentar paliar la desesperada situación económica en la que quedaban los familiares de los pescadores fallecidos. Se recaudó un poco en Gijón, nada en Oviedo y, curiosamente, bastante en Liverpool, entre los tripulantes del v***r Tintoré. Al fin, se consiguieron recaudar 966,35 pesetas, que el párroco de La Arena repartió entre los familiares de los pescadores desaparecidos.
Así, la mar seguía cobrándose su tributo en vidas humanas mientras el pueblo cambiaba y aparecían nuevos edificios y servicios…