17/06/2026
Hace apenas dos años se entregaba el Premio San Antón a la Policía Local, impulsado por un reducido grupo de personas que defendían que velaban por los animales de San Fernando.
Hoy la realidad que vivimos muchas asociaciones y ciudadanos parece muy distinta.
Llamas por un animal que necesita ayuda y nadie acude.
Llamas por un gato en evidente mal estado y ni siquiera se bajan del coche para comprobar su situación, asegurando desde la distancia que está bien.
Se producen abandonos y rara vez vemos consecuencias o denuncias.
La sensación es clara: hace mucho tiempo que la protección animal dejó de ser una prioridad.
Y lo más triste de todo es que yo sí confiaba en ellos. Confiaba en que, cuando un animal necesitara ayuda, responderían. Confiaba en que serían un apoyo para quienes luchamos cada día por ellos. Pero llamada tras llamada, caso tras caso, esa confianza se ha ido rompiendo hasta desaparecer.
Por eso surge una pregunta inevitable: ¿aquel premio reflejaba una realidad o simplemente sirvió para crear una imagen que hoy no se corresponde con lo que ocurre en nuestras calles?
Los animales no necesitan reconocimientos ni fotografías. Necesitan compromiso, actuaciones y respuestas cuando se pide ayuda.
Y duele admitirlo, pero he perdido la fe en que quienes un día fueron presentados como defensores de los animales sigan siéndolo hoy.