05/05/2026
LAS PERSONAS SIN HOGAR Y LA SALUD MENTAL
Hay una realidad que vemos a diario en nuestras calles y que, sin embargo, seguimos normalizando: personas sin hogar con enfermedades mentales que permanecen durante años en la calle, deteriorándose poco a poco ante la mirada de todos.
Los recursos existentes no se ajustan a la realidad de estas personas. Muchas de estas personas reciben citas, derivaciones y trámites que, en la práctica, no pueden cumplir. Su estado de salud mental les impide organizarse, desplazarse o simplemente sostener un compromiso administrativo. Y cuando no acuden, el sistema sigue adelante… sin ellas. No es solo un déficit de recursos, sino también un fracaso del diseño del sistema para atender eficazmente a este colectivo más vulnerable . Es un fracaso de las instituciones y de los servicios de prevención y atención
Mientras tanto, la situación de estas personas se cronifica. La calle agrava sus patologías, aumenta su vulnerabilidad y reduce cada vez más sus posibilidades de recuperación. Y nosotros asistimos a ese proceso como espectadores, hasta que en demasiados casos el desenlace es la muerte.
No podemos seguir mirando para otro lado ante esta grave situación. Es urgente replantear el enfoque tanto desde el Sistema publico de Salud como desde los Servicios Sociales: pasar de un modelo pasivo, basado en citas y requisitos, a uno activo, centrado en el acompañamiento real. Hace falta intervención en calle continuada, seguimiento individualizado y, sobre todo, recursos adaptados de vivienda y acompañamiento profesional.
No es solo una cuestión de asistencia social. Es una cuestión de dignidad, de salud pública y de responsabilidad colectiva. Porque nadie debería quedar fuera del sistema precisamente por su deterioro de la salud física o mental .