16/06/2026
El pasado 14 de junio, la ciudad de Tomelloso acogió el Campeonato de España de Judo de la Federación Española de Deportes para Ciegos (FEDC) y el Open de Judo para Personas con Discapacidad, una jornada que reunió a deportistas de toda España en torno a los valores del deporte inclusivo.
Me gustaría compartir algunas reflexiones tras la participación de Cristian, uno de nuestros usuarios, una persona con sordoceguera para quien el deporte es mucho más que una actividad: es una auténtica pasión.
Cuando hablamos de inclusión, es fundamental analizar las necesidades de cada persona de manera individualizada. En el caso de Cristian, quienes le conocemos sabemos la importancia que tiene el deporte en su vida. Hace años practicó atletismo, una actividad que tuvo que abandonar por falta de recursos. Hoy ha encontrado una nueva motivación y un nuevo motor vital en el judo.
Sin embargo, hacer posible esta participación no es tan sencilla como puede parecer. Atender necesidades individuales dentro de una residencia requiere apoyos específicos que no siempre pueden cubrirse con los recursos ordinarios del centro. En este caso, hemos contado con el enorme compromiso de la escuela Lithojudo (https://lithojudo.com/) en que facilita su asistencia sin coste alguno.
Además, existe una figura imprescindible: Rafa, trabajador del centro y judoka de la misma escuela, que de forma totalmente voluntaria recoge a Cristian, le acompaña a los entrenamientos y lo trae de vuelta. Pero su papel va mucho más allá del transporte. Rafa conoce a Cristian en su día a día, comprende sus necesidades comunicativas y sabe cómo establecer con él una relación de confianza y entendimiento. Es un apoyo humano y comunicativo de un valor incalculable.
Por ello, quiero expresar mi más sincero agradecimiento tanto a Lithojudo como a Rafa. Gracias a su implicación, profesionalidad y generosidad, Cristian puede disfrutar de una actividad que le aporta bienestar, motivación y oportunidades de crecimiento personal.
Después de todo este esfuerzo compartido, pensaba que lo más difícil ya estaba conseguido. Sin embargo, la experiencia vivida en la competición me lleva a reflexionar sobre algo que todavía parece no comprenderse del todo: qué significa realmente la sordoceguera y cuáles son las necesidades de comunicación que conlleva.
La comunicación no es un aspecto secundario. Es la herramienta que permite comprender, participar, relacionarse y disfrutar plenamente de cualquier experiencia. Un buen mediador no es simplemente una persona que acompaña; es alguien competente en la comunicación con la persona, alguien que la conoce, la entiende y sabe interpretar sus necesidades, es un compañero competente.
No puedo evitar compararlo con el atletismo. En las competiciones, los atletas con discapacidad visual participan junto a su guía habitual. Nadie cuestiona la importancia de ese vínculo ni propone sustituirlo por otra persona que no conozca al deportista. Entonces, ¿por qué parece lógico que una persona con sordoceguera tenga que competir acompañada por un mediador que desconoce su forma de comunicarse, su nivel de comprensión o las estrategias que utiliza habitualmente?
La verdadera inclusión no consiste únicamente en permitir la participación. Consiste en garantizar que cada persona disponga de los apoyos adecuados para participar en igualdad de condiciones.
Aida Hernández Hernández
Psicóloga en el Centro Santa Ángela de la Cruz