21/06/2026
NECESITAMOS VERLO ESPIRITUALMENTE
“Porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó; lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra
comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea
cumplido”. (1ª Juan 1:2-4).
Muchas veces vivimos atrapados en lo que nuestros ojos pueden ver y en lo que nuestras manos pueden tocar.
Nos aferramos a lo material, a lo que parece más real porque está delante de nosotros.
Sin embargo, el Apóstol Juan nos recuerda que lo más verdadero no es lo que se ve con los ojos naturales, sino lo que se experimenta en el espíritu.
Vivimos en un mundo lleno de pantallas, notificaciones y
distracciones constantes.
Nos levantamos y lo primero que vemos es el celular; nos
acostamos y lo último que hacemos es revisar un mensaje.
Pero en medio de todo ese ruido, podemos perder de vista lo más importante: la Vida de Cristo manifestada en nosotros.
Ver espiritualmente no significa ignorar la realidad que vivimos, sino aprender a interpretar todo a la luz de lo eterno.
¿Cuántas veces un problema nos ha parecido gigantesco, pero al ponerlo en las Manos de Dios descubrimos que no era tan grande como parecía?
Eso es verlo espiritualmente.
¿Cuántas veces nos sentimos solos, pero al Orar y abrir la Biblia
entendimos que Dios estaba más cerca que nunca?
Eso es verlo espiritualmente.
Juan nos habla de una Comunión Viva, Real y Constante con el
Padre y con el Hijo.
Una Comunión que no se basa en emociones pasajeras, sino en la Certeza de que Cristo es la Vida misma.
Y cuando aprendemos a vivir así, el Gozo se cumple, no porque
todo sea perfecto, sino porque sabemos que nuestra mirada está puesta en lo Eterno y no en lo momentáneo.
Necesitamos volver a levantar los ojos del alma y aprender a ver más allá de lo físico.
Solo así podremos experimentar el Gozo completo que viene de Cristo.
DIOS TE BENDIGA.
PASTOR RAFAEL MORA.