15/06/2026
LA VOZ DE GALICIA, A TRAVÉS DE SU REDACTOR MARCOS GAGO EN "SOMOS AGRO" DA VOZ A LA FEDERACIÓN GALLEGA DE CAZA, POR SU AMBICIOSO PROYECTO PARA LA RECUPERACIÓN DE LA CAZA MENOR ( CONEJO Y PERDIZ) EN GALICIA.
Los cazadores impulsan un programa para recuperar el conejo y la perdiz en la provincia de Pontevedra
Marcos Gago PONTEVEDRA / LA VOZ
El colectivo y la fundación Artemisan presentan su plan ante la Xunta
08 jun 2026 . La Voz de Galicia
La recuperación de las poblaciones de conejo de monte y de perdiz roja en las zonas gestionadas por los tecores es el objetivo de un ambicioso proyecto ambiental impulsado por la Federación Galega de Caza, con el respaldo de sus homólogas provinciales, y la Fundación Artemisan. Se trata de una propuesta que se ha presentado ya a la Xunta de Galicia para su evaluación y que aspira a contribuir a la mejora del número tanto de conejo silvestre como de perdiz roja en libertad en las áreas cinegéticas. Su coste asciende a medio millón de euros.
El director de investigación de Artemisan, Carlos Sánchez, así como José Antonio Torres, otro investigador de la fundación, expusieron las líneas generales de este proyecto ante los representantes de los tecores pontevedreses en una jornada específica, organizada por la federación provincial y que se celebró en la ciudad del Lérez. Sánchez incide: «El estado de conservación de la perdiz roja y del conejo de monte en Galicia es bastante comprometido, no es bueno. Desde los años setenta y ochenta hemos perdido la mayor parte de poblaciones silvestres y eso es una frustración, tanto por su conservación como por la imposibilidad de realizar su aprovechamiento cinegético en la mayor parte de Galicia».
En la provincia, «se han quedado en pequeños parches, en algunos tecores de forma casi residual, todo lo contrario que las de caza mayor como es el caso del jabalí», subraya Sánchez.
Ocho unidades de gestión
En este proyecto se propone la creación de ocho unidades de gestión o tecores demostrativos, dos por provincia. En las ubicaciones escogidas se pueden aplicar unas «herramientas de gestión», que Sánchez define como «el aporte de agua y comida, actuaciones a través de medidas agrícolas, gestión forestal y una caza adaptada y sostenible».
La idea es «que esos tecores sirvan de ejemplo a otros para saber qué gestión hay que hacer».
Este es un proyecto a cinco año, pero sus promotores están convencidos de su viabilidad. «Es la única manera de poder cambiar realmente el destino de estas especies en Galicia», sostiene el portavoz de Artemisan.
En el caso del conejo, «proponemos un método ya desarrollado por la Universidad de Córdoba, con la que colaboramos». Sánchez precisa: «Creamos unos núcleos de alta densidad, donde tenemos los conejos y los criamos y, a partir de ahí, los cogemos y los llevamos a unos núcleos de dispersión». En este nuevo lugar, los propios animales se independizarán de la tutela de los humanos y podrán empezar a consolidar sus poblaciones silvestres.
«Todo lo que proponemos ha sido testado científicamente en otras partes de España con éxito y entendemos que esta es una oportunidad de valernos de lo que ya se ha hecho», afirma Sánchez. Galicia es una de las comunidades autónomas donde se ha trabajado más por recuperar el conejo, pero al mismo tiempo con menos éxito, un resultado que este proyecto ambiental quiere revertir.
Para la creación de estos núcleos de alta densidad, «habrá que trabajar sobre el biotopo, hacer una serie de mejoras y a durante un tiempo». Su puesta en marcha requerirá de la realización de alguna clase de control sobre ciertos depredadores, siguiendo la normativa en vigor. «Sería cambiar el biopoto en favor de estas especies para hacer un control de la depredación y también no cazar durante un tiempo», añade Sánchez. El portavoz de Artemisan comenta: «Con todas estas medidas de forma conjunta y durante cinco años habría que hacer una monitorización» para evaluar el desarrollo de la experiencia.
Admite Sánchez que el dispositivo diseñado para la recuperación del conejo de monte es «algo muy complicado», pero posible desde un punto de vista realista, y no solo teórico.
El impacto de las plagas
«Las enfermedades del conejo son el principal factor ahora mismo que determina el estado de conservación, no hay ninguna duda. Con nuestra experiencia y los estudios científicos publicados, lo mejor que podemos hacer es tener las poblaciones de conejo en número suficiente para que cada vez que haya un brote sea capaz de resistir y generar una inmunidad». Evitar estos contagios es también una cuestión difícil, porque aunque los animales de granja están sometidos a un protocolo vacunal, en el campo no lo están. Una solución para evitar el impacto de plagas pasa por intentar «dotarles de un buen biotopo, de agua y alimento y de zonas de refugio», con la expectativa de que haya ejemplares que sobrevivan y pasen esa inmunidad a su descendencia.
Carlos Sánchez y José Antonio Torres, investigadores de la Fundación Artemisan que explicaron en Pontevedra el proyecto de recuperación del conejo y la perdiz roja
Para conseguir esta recuperación del conejo, se considera vital intervenir «cuidando mucho» los tecores donde todavía haya conejo de monte e intentando incrementar su densidad mediante las medidas de este proyecto.
En aquellos sitios donde no quede ningún conejo, se emplearán ejemplares de monte de granja y en las comarcas donde todavía vivan libres en un número suficiente, se intentaría hacer traslocaciones. Se trataría de «trasladar conejos de un sitio a otro, pero de forma muy puntual, porque los que proceden de una comarca concreta están ya adaptados a las enfermedades de esa zona», es decir, los traslados solo serían dentro de un tecor o de uno próximo para asegurar su éxito.
Vulnerabilidad ante la acción de los depredadores para la perdiz roja, que requerirá de de supervisión
La perdiz es una especie cinegética difícil de gestionar y que se encuentra en una situación tan delicada como el conejo en la provincia de Pontevedra. Desde la fundación Artemisan inciden en que se pueden aprovechar muchos aspectos del proyecto diseñado para el conejo en cuanto a filosofía del programa y otras cuestiones. «Aquí hay que hacer un esfuerzo muy importante de gestión del biotopo, del hábitat, de darles zonas que tengan siembras, hay que hacer desbroces para mejorar ese biotopo», entre otras cosas.
Resalta Sánchez que para el éxito del plan para la perdiz es «fundamental» la realización de un control de depredadores. «Recordemos que la perdiz pone su nido en el suelo, en sitios ocultos, pero en el suelo y es muy vulnerable a la depredación», insiste. Así pues, se trataría de tener alejados al zorro, la urraca y el jabalí. «En muchos sitios de España tenemos un problema con el gato doméstico y, en ciertos lugares con depredadores como los mustélidos, que la Ley no nos permite». La legislación sí es favorable a intervenir en el caso del visón americano, porque se trata de una especie exótica pero no en los ejemplares autóctonos.
Mosaico de hábitats
«Dentro de este proyecto, como hemos hecho en otras partes de España, pediríamos un permiso excepcional para, de una forma selectiva, capturar ciertas especies y llevarlas a otro sitio como manera de poder ayudar un poco a la perdiz», manifiesta el portavoz de Artemisan. «Cuando una población de perdiz está tan mal como la nuestra y queremos recuperarla es necesario el control de depredadores para acelerar su recuperación».
En las zonas donde hay todavía hay perdiz se trata de espacios abiertos, que todavía conserven un mosaico de hábitats, una relación de zonas abiertas, labradas, de matorral. «A la perdiz lo que mejor le viene es tener un hábitat diverso, por eso aquí sería necesario hacer ciertos manejos de siembras, desbroces, tenemos que darle un hábitat diverso, sino no tiene muy poca posibilidad», concluye Carlos Sánchez. «Es un proyecto que funciona, pero lleva su tiempo y tiene su coste», sentencia el representante de Artemisan.