27/06/2025
DEL DÍA DEL DE PALENCIA 2025
Otro año más acostumbramos las calles de nuestra ciudad a la diversidad. Las mismas calles ahumadas que pisamos diariamente hoy se tiñen de colores, de colores de libertad, de libertad verdadera, no la libertad de la caña y el carajillo. La libertad del primer beso sin esconderse, la libertad de pasear cogides de la mano, de las camas juntas y el amor en público.
Queridos compañeros, queridas compañeras, querides compañeres: ha ocurrido algo importante: se ha admitido a trámite una Ley por la igualdad real y efectiva de las personas LGTBI+ en Castilla y León. Esta Ley imposible ha conseguido traspasar la primera de las barreras, y debemos trabajar todes para que se apruebe este año. ¡Necesitamos la Ley! ¡Merecemos esta Ley! No valemos menos que el resto del Estado. Esta Comunidad nos debe mucho a las personas LGTBI+, y no puede seguir sometiéndonos a esta discriminación. ¿Por qué tenemos que soportar ser la única Comunidad que no protege a las personas LGTBI+? Esta discriminación tiene que acabar. ¡Esta es nuestra casa! ¡Nuestra Comunidad! Esta humillación histórica debe terminarse.
Castilla y León se ha convertido en una de las Comunidades Autónomas con mayor cantidad de delitos e incidentes de odio por LGTBIfobia de todo el Estado. El número de agresiones se ha disparado desde el año 2019. El año en que la
ultraderecha fascista entró en las Cortes de Castilla y León. Los discursos de odio matan, los discursos de odio violentan, y tenemos la desgracia de sufrir a procuradores y concejales que ponen en peligro nuestras vidas.
Muchas de las agresiones que se han producido han sido en grupo. Jaurías alimentadas por el odio. Debemos tener claro que cuando luchamos contra el odio y la LGTBIfobia no confrontamos fuerzas trascendentales, confrontamos voluntades. Odiar es una elección, agredir es una elección. Lo que somos, lo que defendemos, es más grande que el odio, es mejor que el odio. No es una lucha de ideas, la igualdad es superior. Nuestra lucha es de voluntades, hacer crecer las voluntades por la igualdad, por la libertad. Solo así se cambia la historia.
Estamos en un momento histórico complicado para nosotres. El fascismo ha salido del armario. Crecen los partidos que viven del chiringuito del odio, que envenenan a las personas y las enfrentan. Quieren instalar una ideología de género
criminal, que niega nuestra existencia, que nos demoniza y que atenta contra nuestros derechos. ¡No podrán conseguirlo! Su ideología de género corrompe la condición humana y nos patologiza. Es la misma ideología de género que hace que los padres odien a sus hijos, que los echen de casa; una ideología de género que oprime a las mujeres, que mata a jóvenes al grito de “maricón”. Como versa el poeta sudafricano Lee Mokobe, su ideología de género quiere que nuestros cuerpos se vuelvan lecciones sobre el pecado mucho antes de que aprendamos a amarlos.
¡Pero triunfaremos! Porque tenemos madres que nos quieren, padres que nos quieren, hijes que nos quieren. A nuestro lado está nuestra familia, nuestres amigues y mariliendres, y somos más. No tenemos el privilegio de la mayoría. No tenemos el privilegio de poner la boca en un micrófono o de teclear un mensaje en una red social y destrozarle la vida a mucha gente. Ese privilegio de hacer daño a los demás no lo tenemos ni lo queremos. Nuestros privilegios son otros. Nuestro privilegio es entender a un compañero de clase que está solo en el patio del colegio, o entender a la compañera que prefiere jugar al fútbol a saltar a la comba. Nuestro privilegio es entender el silencio cuando se ríen de ti por cómo hablas, por cómo vistes o por la forma de tu cuerpo; entender el silencio universal cuando te preguntan si ya tienes pareja. Porque sí, compañeres, somos mucho más que la palabra de quien “no entiende”.
Este año, la temática del orgullo gira en torno al sexilio y el mundo rural. El sexilio es el fenómeno por el que las personas LGTBI+ se ven en la obligación de abandonar sus hogares, alejarse de su familia, de su entorno, y empezar una nueva vida desde cero, porque la que era su casa cuando pelaban pipas en el parque de niñes deja de serlo cuando desean amar a otro hombre, a otra mujer o cuando no necesitan elegir. O cuando no sabes lo que eres, o cuando eres una persona no binaria.
El sexilio es una hemorragia para Castilla y León, una herida de muerte: la vacía de gente, de talento y de esperanza. Queremos honrar la memoria de todas aquellas personas forzadas a marcharse, que decidieron vivir libres antes que en el ataúd del armario. También de quienes solo pudieron imaginar, y nunca vivir, la vida que quisieron. De quienes sufrieron y sufren un mundo cruel e injusto. El sexilio es desarraigo, exclusión y precariedad. Sin casa, sin coche, sin
ahorros, muchas veces en trabajos de mi**da. Las personas LGTBI+ somos clase obrera. Nuestra lucha no son las sobras de otras luchas, es lucha de clases también. Merecemos vivienda digna, trabajo digno, igualdad de trato, queremos el pan y queremos las rosas.
Todos los años hay siempre alguna polémica con poner la bandera arcoíris en los balcones de los Ayuntamientos, y durante un tiempo algunos se escondían detrás de una sentencia para no ponerla. Sentencias que fabularon algunos jueces, los mismos jueces que no ven homofobia cuando te amenazan con “hacerte hetero a hostias”. Polémica que desembuchan los que dicen que la bandera de España es suficiente, y que nos representa a todes. ¿Sabéis por qué les molesta tanto la bandera arcoíris aquí arriba, en el balcón del Ayuntamiento? ¡Porque nuestra bandera no tiene lindes, es universal! ¡Nuestra lucha es universal! Porque no nos olvidamos de las personas LGTBI+ en Irán, en Marruecos, Afganistán, en Argentina, en el Reino Unido, en Sierra Leona y en Guinea Ecuatorial. Nuestra lucha es antirracista. ¡Nuestra identidad no tiene fronteras! ¡Los mismos derechos que queremos para nosotres los deseamos para elles!
Compañeres: nos azuzan con la guerra en Europa. No debemos permitir que se instale el miedo, que se instale la idea de la guerra sin fin en nuestro país y en nuestro continente. La guerra es un monopolio, no permite avanzar en derechos, no permite el diálogo y no permite la diversidad sexual. El contexto de guerra determina quién es un hombre, quién es una mujer, y qué debe hacer un hombre, qué debe hacer una mujer; no permite ni concibe nada más allá. Lo primero que cae con un ambiente bélico son los derechos de las mujeres y de las personas LGTBI+. Si queremos proteger nuestros derechos, debemos trabajar por la paz como nunca antes. La guerra nos condena al pasado, a una muerte silenciosa. Se impone la ley del más fuerte sobre los valores y los principios, y no debemos olvidar nunca que somos una minoría, porque a los señores y señoras de la guerra no se les olvida.
También queremos condenar el genocidio que está cometiendo el Estado de Israel en Palestina. La principal causa de muerte de personas LGTBI+ en el Medio Oriente no son los regímenes teocráticos de la región, son las bombas sionistas en la Franja de Gaza. Pedimos a todas las autoridades públicas que hagan lo posible por parar este genocidio, que termine la complicidad con los genocidas. ¡No con nuestro silencio! La humanidad debe prevalecer.
Sabemos que para muchas personas es difícil exponerse o tomar responsabilidades, pero hay que dar el paso si queremos avanzar. Las cosas pueden cambiar, pero para que cambien debemos poner todes nuestro granito de arena. Cambiar el mundo nunca ha sido tarea fácil. Miramos al pasado y vemos a muchísima gente que se ha quedado por el camino, gente que merecía mucho más de lo que tuvieron. Pero, igual que en el pasado entendieron que el mundo no funcionaba, también lo entendemos ahora, y solo podremos cambiarlo juntes.
¡VIVA PALENCIA, TIERRA DE ORGULLO!
¡POR EXISTIR SIN DEJAR ATRÁS NUESTRA TIERRA!
¡ANCHA Y DIVERSA ES NUESTRA TIERRA!
¡AQUÍ CABEMOS TODES!