Centre Holístic Navarcles

Centre Holístic Navarcles Centre de teràpies i d'activitats Para los que desde siempre hemos estado buscando nuestro origen. No pertenecemos a ninguna secta ni religión.

Los Talleres y Seminarios del Centre Holístic van dirigidos a todos los que tengan el anhelo de realizar su experiencia de vida (motivo por el cual hemos nacido). Para los que aun estando dirigidos por guías y directrices de religiones diversas no terminan de sentir la plenitud en el corazón… y siguen buscando…

La experiencia personal de más de diez años realizándolos nos avala… y nos complace en

ormemente que nos hayáis acompañado en estos años. Lo que pertenece al Espíritu se vive más profundamente cuando se comparte. El lema del Centre Holístic es “COMPARTIR”… compartir el ser y vivir en el Espíritu, compartir la Fuerza del Amor, guiados todos por la Luz de ese Amor. El nuestro es un camino interior, individual, que cada uno hace desde su libertad. Nosotros ayudamos con humildad a reconoceros, a que descubráis vuestro camino que os ha de llevar al Hogar del que todos procedemos, para volver a ser UNOS con el UNO.

07/12/2025

V. El pequeño obstáculo
1. Un pequeño obstáculo les puede parecer muy grande a los que aún no
comprenden que los milagros son todos el mismo milagro. Mas enseñar
esto es la finalidad de este curso. Ése es su único propósito, pues es lo único
que hay que aprender. Y lo puedes aprender de muchas maneras. Todo
aprendizaje o bien es una ayuda para llegar a las puertas del Cielo o bien un
obstáculo. No hay nada entremedias. Hay solamente dos maestros, y cada
uno de ellos señala caminos diferentes. Y tú seguirás el camino que te
señale el maestro que hayas elegido. Sólo hay dos direcciones que puedes
seguir, mientras perdure el tiempo y elegir tenga sentido. Pues jamás se
podrá construir otro camino, salvo el que conduce al Cielo. Tú sólo eliges
entre ir al Cielo o no ir a ninguna parte. No hay más alternativas que éstas.
2. Lo único que se puede perder es el tiempo, el cual, en última instancia,
no tiene ningún sentido. Pues sólo supone un pequeño obstáculo para la
eternidad y no significa nada para el verdadero Maestro del mundo. Sin
embargo, dado que tú crees en el tiempo, ¿por qué desperdiciarlo no yendo
a ninguna parte, cuando lo puedes utilizar para alcanzar la meta más
elevada que se puede lograr mediante el aprendizaje? No pienses que el
camino que te conduce a las puertas del Cielo es difícil. Nada que
emprendas con un propósito firme, con absoluta determinación y lleno de
una feliz confianza, llevando a tu hermano de la mano y en armonía con el
himno del Cielo, es difícil de lograr. Lo que en verdad es difícil es vagar,
solo y afligido, por un camino que no conduce a ninguna parte ni tiene
ningún propósito.
3. Dios te dio Su Maestro para que reemplazase al que tú inventaste, no
para que estuviese en conflicto con él. Y lo que Él ha dispuesto reemplazar
ya ha sido reemplazado. El tiempo tan solo duró un instante en tu mente, y
no afectó a la eternidad en absoluto. Y así es con todo el tiempo que ha
pasado; y todo permanece exactamente como era antes de que se
construyese el camino que no lleva a ninguna parte. El brevísimo lapso de
tiempo en el que se cometió el primer error -en el que todos los demás
errores están contenidos- encerraba también la Corrección de ese primer
error y de todos los demás que partieron de él. Y en ese breve instante el
tiempo desapareció, pues eso es lo que jamás fue. Aquello a lo que Dios dio
respuesta ha sido resuelto y ha desaparecido.
4. A ti que aún crees vivir en el tiempo sin saber que ya desapareció, el
Espíritu Santo te sigue guiando a través del laberinto infinitamente pequeño
e insensato que todavía percibes en el tiempo a pesar de que ya hace mucho
que desapareció. Tú crees estar viviendo en lo que ya pasó. Cada cosa que
ves la viste sólo por un instante, hace mucho, antes de que su irrealidad
sucumbiese ante la verdad. No hay ni una sola ilusión en tu mente que no
haya recibido respuesta. La incertidumbre se llevó ante la certeza hace tanto
tiempo que es ciertamente difícil seguir abrigándola en tu corazón como si
aún estuviese ante ti.
5. Este ínfimo instante que deseas conservar y hacer eterno, se extinguió tan
fugazmente en el Cielo que ni siquiera se notó. Lo que desapareció tan
rápidamente que no pudo afectar el conocimiento del Hijo de Dios, no
puede estar aún ahí para que lo puedas elegir como maestro. Sólo en el
pasado -un pasado inmemorial, demasiado breve como para poder erigir un
mundo en respuesta a la creación- pareció surgir este mundo. Ocurrió hace
tanto tiempo y por un intervalo tan breve que no se perdió ni una sola nota
del himno celestial. Sin embargo, en cada acto o pensamiento que aún no
hayas perdonado, en cada juicio y en cada creencia en el pecado, se evoca
ese instante, como si se pudiese volver a reconstruir en el tiempo. Lo que
tienes ante tus ojos es una memoria ancestral. Y quien vive sólo de
recuerdos no puede saber dónde se encuentra.
6. El perdón es lo que nos libera totalmente del tiempo y lo que nos permite
aprender que el pasado ya pasó. Ya no se oye hablar a la locura. Ya no hay
ningún otro maestro ni ningún otro camino. Pues lo que ha sido erradicado
ha dejado de existir. ¿Y quién puede encontrarse en una ribera lejana, y
soñar que está al otro lado del océano en un lugar y en un tiempo que hace
mucho que desaparecieron? ¿Cómo iba a poder impedir este sueño que él
esté donde realmente está? Pues donde él está es un hecho, y sus sueños, de
la clase que sean, no pueden cambiarlo. Con todo, puede imaginarse que
está en otro lugar y en otro tiempo. Lo que a lo sumo puede hacer es
engañarse a sí mismo creyendo que eso es verdad y convertirlo de meras
imaginaciones en creencias y en locura, completamente convencido de que
donde prefiere estar es donde está.
7. Mas ¿podría eso impedirle estar donde está? ¿Es cualquier eco del pasado
que él pueda oír un hecho en comparación con lo que se puede oír donde él
está ahora? ¿Y en qué medida pueden sus propias ilusiones con respecto al
tiempo y al espacio cambiar el lugar donde él realmente está?
8. Lo que no se ha perdonado es una voz que llama desde un pasado que ya
pasó para siempre. Y lo único que lo considera real es el deseo de que lo
que ya pasó pueda volver a ser real y verse aquí y ahora, en lugar de lo que
realmente se encuentra aquí y ahora. ¿Supone esto acaso un obstáculo para
la verdad de que el pasado ya pasó y de que no se te puede devolver? ¿Y
querrías conservar ese temible instante en el que el Cielo pareció
desaparecer y a Dios se le temió y se le convirtió en el símbolo de tu odio?
9. Olvídate de ese momento de terror que ya hace tanto tiempo que se
corrigió y se des-hizo. ¿Podría acaso el pecado resistir la Voluntad de Dios?
¿Podría estar en tus manos poder ver el pasado y ubicarlo en el presente?
No puedes volver a él. Y todo lo que señala hacia él no hace sino
embarcarte en una misión cuya consecución sólo podría ser irreal. Tal es la
justicia que tu Amoroso Padre se aseguró de que se hiciese contigo. Y te ha
protegido de tu propia injusticia contra ti mismo. No puedes extraviarte
porque no hay otro camino que el Suyo y no puedes ir a ninguna parte
excepto hacia Él.
10. ¿Cómo iba a permitir Dios que Su Hijo se extraviase por un camino que
es sólo la memoria de un instante que hace mucho que pasó? Este curso te
enseña sólo lo que es ahora. Un terrible instante de un pasado lejano que ha
sido completamente corregido no es motivo de preocupación ni tiene valor
alguno. Deja que lo mu**to y lo pasado descansen en el olvido. La
resurrección ha venido a ocupar su lugar. Y ahora tú eres parte de la
resurrección, no de la muerte. Ninguna ilusión del pasado tiene el poder de
retenerte en un lugar de muerte: la bóveda en la que el Hijo de Dios entró
por un instante, para ser instantáneamente restaurado al perfecto Amor de
su Padre. ¿Y cómo iba a podérsele mantener encadenado cuando hace tanto
tiempo que se le liberó de las cadenas, que éstas desaparecieron de su mente
para siempre?
11. El Hijo que Dios creó sigue siendo tan libre como Dios lo creó. Renació
en el mismo instante en que eligió morir en vez de vivir. ¿Y te negarías
ahora a perdonarlo porque cometió un error en un pasado que Dios ni
siquiera recuerda y que no existe? Estás ahora oscilando entre el pasado y el
presente. A veces el pasado te parece real, como si fuese el presente. Oyes
voces del pasado y luego dudas de que las has oído. Eres como alguien que
aún tiene alucinaciones, pero que no está seguro de lo que percibe. Ésta es
la zona fronteriza entre los dos mundos, el puente entre el pasado y el
presente. Aquí todavía ronda la sombra del pasado; sin embargo, se
vislumbra ya la luz del presente. Una vez que esta luz se ve, es imposible
olvidarse de ella. Y esa luz te rescatará del pasado y te conducirá al
presente, donde realmente te encuentras.
12. Las sombrías voces no alteran las leyes del tiempo ni las de la eternidad.
Proceden de lo que ya pasó y dejó de existir, y no suponen ningún obstáculo
para la verdadera existencia del aquí y del ahora. El mundo real es la
contrapartida a la alucinación de que el tiempo y la muerte son reales, y de
que tienen una existencia que puede ser percibida. Esta terrible ilusión fue
negada en el mismo lapso de tiempo que Dios tardó en responder a ella para
siempre y en toda circunstancia. Y entonces desapareció y dejó de
experimentarse como algo que estaba ahí.
13. Cada día, y cada minuto de cada día, y en cada instante de cada minuto,
no haces sino revivir ese instante en el que la hora del terror ocupó el lugar
del amor. Y así mueres cada día para vivir otra vez, hasta que cruces la
brecha entre el pasado y el presente, la cual en realidad no existe. Esto es lo
que es toda vida: un aparente intervalo entre nacimiento y muerte y de
nuevo a la vida; la repetición de un instante que hace mucho que
desapareció y que no puede ser revivido. Y el tiempo no es otra cosa que la
creencia demente de que lo que ya pasó todavía está aquí y ahora.
14. Perdona el pasado y olvídate de él, pues ya pasó. Ya no te encuentras en
el espacio que hay entre los dos mundos. Has seguido adelante y has
llegado hasta el mundo que yace ante las puertas del Cielo. Nada se opone a
la Voluntad de Dios ni hay necesidad de que repitas una jornada que hace
mucho que concluyó. Mira a tu hermano dulcemente, y contempla el mundo
donde la percepción de tu odio ha sido transformada en un mundo de amor.

07/11/2025

III. La zona fronteriza
1. La complejidad no forma parte de Dios. ¿Cómo podría formar parte de Él
cuando Él sólo conoce lo que es uno? Él solamente conoce una sola
creación, una sola realidad, una sola verdad y un solo Hijo. Nada puede
estar en conflicto con lo que es uno solo. ¿Cómo iba a poder haber entonces complejidad en Él? ¿Entre qué habría que decidir? Pues el conflicto es lo que da lugar a las alternativas. La verdad es simple: es una sola y no tiene opuestos. ¿Y cómo iba a poder presentarse la discordia ante su simple presencia y dar lugar a la complejidad allí donde únicamente existe la unicidad? La verdad no elige, pues no existen alternativas entre las que elegir. Y sólo si las hubiera, podría ser la elección un paso necesario en el avance hacia la unicidad. En lo que es todo no hay cabida para nada más. Sin embargo, esta inmensidad se encuentra más allá del alcance de este plan de estudios. No es necesario, pues, que nos detengamos en algo que no puede ser captado de inmediato.
2. Existe una zona fronteriza en el pensamiento que se encuentra entre este mundo y el Cielo. No es un lugar, y cuando llegas a ella, te das cuenta de que está fuera de los confines del tiempo. Ahí es adonde se llevan todos los pensamientos, donde se reconcilian los valores conflictivos y donde todas las ilusiones se depositan ante la verdad y se juzgan como falsas. Esta zona fronteriza está justo más allá de las puertas del Cielo. Ahí todo pensamiento se vuelve puro y totalmente simple. Ahí se niega el pecado y en su lugar se recibe todo lo que simplemente es.
3. Éste es el final de la jornada. Nos hemos referido a ese lugar como el
mundo real. Sin embargo, hay una contradicción en esto, en el sentido de
que las palabras implican la idea de una realidad limitada, una verdad
parcial, un segmento del universo hecho realidad. Esto se debe a que el
conocimiento no ataca a la percepción. Ambos se llevan sencillamente el
uno ante el otro, y sólo uno de ellos continúa más allá de la puerta donde se encuentra la Unicidad. La salvación es una zona fronteriza donde los
conceptos de lugar y tiempo, así como el de elegir tienen aún significado, si
bien se puede ver que son temporales, que están fuera de lugar y que toda
elección ya se ha llevado a cabo.
4. Ninguna creencia que el Hijo de Dios albergue puede ser destruida. Pero
lo que es verdad para él tiene que llevarse ante la última comparación que él jamás tendrá que hacer: la última posible evaluación, el juicio final sobre
este mundo. Se trata del juicio de la verdad con respecto a la ilusión, y el
del conocimiento con respecto a la percepción: "No tiene ningún significado y no existe". Esto no es algo que tú decidas. Es la simple
declaración de un simple hecho. Pero en este mundo no hay hechos simples porque todavía no está claro lo que es lo mismo y lo que es diferente. Esta distinción es lo único que se debe tener en cuenta a la hora de tomar cualquier decisión. Pues en ella radica la diferencia entre los dos mundos. En este mundo, elegir se vuelve imposible. En el mundo real, se simplifica.
5. La salvación se detiene justo antes del umbral del Cielo, pues sólo la
percepción necesita salvación. El Cielo jamás se perdió, y, por lo tanto, no
se puede salvar. Mas ¿quién puede elegir entre su deseo del Cielo y su
deseo del in****no a menos que reconozca que no son lo mismo? Reconocer la diferencia es la meta de aprendizaje que este curso se ha propuesto. No irá más allá de este objetivo. Su único propósito es enseñar qué es lo mismo y qué es diferente, sentando así las bases sobre las que hacer la única elección que se puede hacer.
6. Este mundo complejo y super-complicado no te ofrece ninguna base
sobre la que elegir. Pues nadie comprende lo que es lo mismo, y todo el
mundo parece estar eligiendo entre alternativas que realmente no existen. El mundo real es la esfera de la elección hecha realidad, no en el resultado
final, sino en la percepción de las alternativas entre las que se puede elegir.
La idea de que hay alternativas entre las que elegir es una ilusión. Aun así,
dentro de esta ilusión yace el des-hacimiento de todas las ilusiones, incluida ella.
7. ¿No se parece esto a tu función especial, en la que la separación se
subsana al pasar de lo que antes era el propósito de ser especial a lo que
ahora es el de estar unido? Todas las ilusiones son una. Y en el
reconocimiento de este hecho radica el que puedas abandonar todo intento
de elegir entre ellas y de hacerlas diferentes. ¡Qué fácil es elegir entre dos
cosas que obviamente son distintas! En esto no hay conflicto. Abandonar
una ilusión que se reconoce como tal no puede ser un sacrificio. Cuando se
desposee de realidad a aquello que nunca fue verdad, ¿cómo iba a ser difícil renunciar a ello y elegir lo que, por ende, no puede sino ser real?

31/10/2025

II. Muchas clases de error, una sola corrección
1. Es fácil entender las razones por las que no le pides al Espíritu Santo que
resuelva todos tus problemas por ti. Para Él no es más difícil resolver unos
que otros. Todos los problemas son iguales para Él, puesto que cada uno se
resuelve de la misma manera y con el mismo enfoque. Los aspectos que
necesitan solución no cambian, sea cual sea la forma que el problema
parezca adoptar. Un problema puede manifestarse de muchas maneras, y lo
hará mientras el problema persista. De nada sirve intentar resolverlo de una
manera especial. Se presentará una y otra vez hasta que haya sido resuelto
definitivamente y ya no vuelva a surgir en ninguna forma. Sólo entonces te
habrás liberado de él.
2. El Espíritu Santo te ofrece la liberación de todos los problemas que crees
tener. Para Él, todos ellos son el mismo problema porque cada uno,
independientemente de la forma en que parezca manifestarse, exige que
alguien pierda y sacrifique algo para que tú puedas ganar. Mas sólo cuando
la situación se resuelve de tal manera que nadie pierde desaparece el
problema, pues no era más que un error de percepción que ahora ha sido
corregido. Para Él no es más difícil llevar un error ante la verdad que otro.
Pues sólo hay un error: la idea de que es posible perder y de que alguien
puede ganar como resultado de ello. Si eso fuese cierto, entonces Dios sería
injusto, el pecado posible, el ataque estaría justificado y la venganza sería
merecida.
3. Para este único error, en cualquiera de sus formas, sólo hay una
corrección. Es imposible perder, y creer lo contrario es un error. Tú no
tienes problemas, aunque pienses que los tienes. No podrías pensar que los
tienes si los vieses desaparecer uno por uno, independientemente de la
magnitud, de la complejidad, del lugar, del tiempo, o de cualquier otro
atributo que percibas que haga que cada uno de ellos parezca diferente del
resto. No pienses que las limitaciones que impones sobre todo lo que ves
pueden limitar a Dios en modo alguno.
4. El milagro de la justicia puede corregir todos los errores. Todo problema
es un error. Es una injusticia contra el Hijo de Dios, y, por lo tanto, no es
verdad. El Espíritu Santo no evalúa las injusticias como grandes o
pequeñas, mayores o menores. Para Él todas están desprovistas de atributos.
Son equivocaciones por las que el Hijo de Dios está sufriendo
innecesariamente. Y así, Él simplemente le arranca los clavos y las espinas.
No se detiene a juzgar si el dolor es grande o pequeño. Él emite un solo
juicio: herir al Hijo de Dios sería una injusticia, por lo tanto, no puede ser
verdad.
5. Tú que crees que entregarle al Espíritu Santo tan sólo algunos errores y
quedarte con el resto te mantiene a salvo, recuerda esto: la justicia es total.
La justicia parcial no existe. Si el Hijo de Dios fuese culpable, estaría
condenado y no merecería la misericordia del Dios de la justicia. Por lo
tanto, no le pidas a Dios que lo castigue porque tú lo consideres culpable y
desees verlo mu**to. Dios te ofrece los medios para que puedas ver su
inocencia. ¿Sería justo que se le castigase porque tú te niegues a ver lo que
se encuentra ahí ante ti? Cada vez que decides resolver un problema por tu
cuenta, o consideras que se trata de un problema que no tiene solución, lo
has exagerado y privado de toda esperanza de corrección. Y así, niegas que
el milagro de la justicia pueda ser justo.
6. Sí Dios es justo, no puede haber entonces ningún problema que la justicia
no pueda resolver. Pero tú crees que algunas injusticias son buenas y justas,
así como necesarias para tu propia supervivencia. Éstos son los problemas
que consideras demasiado grandes e irresolubles. Pues hay personas a las
que les deseas que pierdan, y no hay nadie a quien desees ver
completamente a salvo del sacrificio. Considera una vez más cuál es tu
función especial. Se te ha dado un hermano para que veas en él su perfecta
inocencia. Y no le exigirás ningún sacrificio porque no es tu voluntad que él
sufra pérdida alguna. El milagro de justicia que invocas te envolverá tanto a
ti como a él. Pues el Espíritu Santo no estará contento hasta que todo el
mundo lo reciba, ya que lo que le das a Él les pertenece a todos, y por el
hecho de tú darlo, Él se asegurará de que todos lo reciban por igual.
7. Piensa, entonces, cuán grande será tu liberación cuando estés dispuesto a
dejar que todos tus problemas sean resueltos. No te quedarás ni con uno
solo de ellos, pues no desearás ninguna clase de dolor. Y verás sanar cada
pequeña herida ante la benévola visión del Espíritu Santo. Pues todas ellas
son pequeñas para Él, y no merecen más que un leve suspiro de tu parte
antes de que desaparezcan del todo y queden por siempre sanadas y en el
olvido. Lo que una vez pareció ser un problema especial, un error sin
solución o una aflicción incurable, ha sido transformado en una bendición
universal. El sacrificio ha desaparecido. Y en su lugar se puede recordar el
Amor de Dios, el cual desvanecerá con su fulgor toda memoria de sacrificio
y de pérdida.
8. Es imposible recordar a Dios mientras se tenga miedo de la justicia en
lugar de amarla. Él no puede ser injusto con nadie ni con nada porque sabe
que todo lo que existe es Suyo y que será siempre tal como Él lo creó. Todo
lo que Él ama no puede sino ser impecable e inmune al ataque. Tu función
especial abre de par en par la puerta tras la cual el recuerdo de Su Amor
permanece perfectamente intacto e inmaculado. Sólo necesitas desear que
se te conceda el Cielo en vez del in****no, y todos los cerrojos y barreras
que parecen mantener la puerta herméticamente cerrada se desmoronarán y
desaparecerán. Pues no es la Voluntad de tu Padre que tú ofrezcas o recibas
menos de lo que Él te dio cuando te creó con perfecto amor.

24/10/2025

26. LA TRANSICIÓN
I. El "sacrificio" de la unicidad
1. El sacrificio es una idea clave en la "dinámica" del ataque. Es el eje sobre
el que toda transigencia, todo desesperado intento de cerrar un trato y todo
conflicto alcanza un aparente equilibrio. Es el símbolo del tema central
según el cual alguien siempre tiene que perder. El hincapié que hace en el
cuerpo es evidente, pues el sacrificio es siempre un intento de minimizar la
pérdida. El cuerpo en sí es un sacrificio, una renuncia al poder a cambio de
quedarte con una pequeña porción de él para ti Solo. Ver a un hermano en
otro cuerpo, separado del tuyo, es la expresión del deseo de ver únicamente
una pequeña parte de él y de sacrificar el resto. Contempla el mundo y verás
que nada está unido a nada más allá de sí mismo. Todas las aparentes
entidades pueden acercarse o alejarse un poco, pero no pueden unirse.
2. El mundo que ves está basado en el "sacrificio" de la unicidad. Es la
imagen de una total desunión y de una absoluta falta de unidad. Alrededor
de cada entidad se erige una muralla tan sólida en apariencia, que parece
como si lo que se encuentra adentro jamás pudiese salir afuera, y lo que se
encuentra afuera jamás pudiese llegar hasta lo que se encuentra oculto allí.
Cada parte tiene que sacrificar a otra para conservar su propia integridad.
Pues si se uniesen, cada una perdería su identidad individual, y es mediante
esa separación como conservan su individualidad.
3. Lo poco que el cuerpo mantiene cercado se convierte en el yo; el cual se
conserva mediante el sacrificio de todo lo demás. Y todo lo demás no puede
sino perder esta pequeña parte y permanecer incompleto a fin de mantener
intacta su propia identidad. En esta percepción de ti mismo la pérdida del
cuerpo sería ciertamente un sacrificio. Pues ver cuerpos se convierte en la
señal de que el sacrificio es limitado y de que aún queda algo que es
exclusivamente para ti. Y para que esa ínfima parte te pertenezca, se
demarcan límites en todo lo que es externo a ti, así como en lo que crees
que es tuyo. Pues dar es lo mismo que recibir. Y aceptar las limitaciones de
un cuerpo es imponer esas mismas limitaciones a cada hermano que ves.
Pues sólo puedes ver a tu hermano como te ves a ti mismo.
4. El cuerpo supone una pérdida, y, por lo tanto, se puede usar para los fines
del sacrificio. Y mientras veas a tu hermano como un cuerpo, aparte de ti y
separado dentro de su celda, estarás exigiendo que tanto tú como él os
sacrifiquéis. ¿Qué mayor sacrificio puede haber que exigirle al Hijo de Dios
que se perciba a sí mismo sin su Padre? ¿O que su Padre esté sin Su Hijo?
Sin embargo, todo sacrificio exige que estén separados, y el uno sin el otro.
El recuerdo de Dios se niega si se le exige a alguien algún sacrificio. ¿Qué
testigo de la plenitud del Hijo de Dios puede verse en un mundo de cuerpos
separados, por mucho que él dé testimonio de la verdad? Él es invisible en
un mundo así. Y su himno de unión y de amor no puede oírse en absoluto.
No obstante, se le ha concedido hacer que el mundo retroceda ante su
himno y que su visión reemplace a los ojos del cuerpo.
5. Aquellos que quieren ver los testigos de la verdad en vez de los de la
ilusión, piden simplemente poder ver en el mundo un propósito que haga
que el mundo tenga sentido y significado. Sin tu función especial, no tiene
ningún significado para ti. Sin embargo, se puede convertir en una mina tan
rica e ilimitada como el Cielo mismo. No hay ni un solo instante en el que
la santidad de tu hermano no se pueda ver y con ello añadir abundante
riqueza a cada diminuto fragmento y a cada pequeña migaja de felicidad
que te concedes a ti mismo.
6. Puedes perder de vista la unicidad, pero no puedes sacrificar su realidad.
Tampoco puedes perder aquello que quieres sacrificar ni impedir que el
Espíritu Santo lleve a cabo Su misión de mostrarte que la unicidad no se ha
perdido. Escucha, pues, el himno que te canta tu hermano, y según dejas
que el mundo retroceda, acepta el descanso que su testimonio te ofrece en
nombre de la paz. Pero no lo juzgues, pues si lo haces, no oirás el himno de
tu liberación ni verás lo que le es dado a él atestiguar a fin de que tú puedas
verlo y regocijarte junto con él. No dejes que debido a tu creencia en el
pecado su santidad sea sacrificada, pues sacrificas tu inocencia con la suya,
y mueres cada vez que ves en él un pecado por el que él merece morir.
7. Sin embargo, puedes renacer en cualquier instante y recibir vida
nuevamente. La santidad de tu hermano te da vida a ti que no puedes morir
porque Dios conoce su inocencia, la cual tú no puedes sacrificar, tal como
tu luz tampoco puede desaparecer porque él no la vea. Tú que querías hacer
de la vida un sacrificio, y que tus ojos y oídos fuesen testigos de la muerte
de Dios y de Su santo Hijo, no pienses que tienes el poder para hacer de
Ellos lo que Dios no dispuso que fuesen. En el Cielo, el Hijo de Dios no
está aprisionado en un cuerpo ni ha sido sacrificado al pecado en soledad. Y
tal como él es en el Cielo, así tiene que ser eternamente y en todas partes.
Es por siempre él mismo: nacido de nuevo cada instante, inmune al tiempo
y mucho más allá del alcance de cualquier sacrificio de vida o de muerte.
Pues él no creó ni una ni otra, y sólo una le fue dada por Uno que sabe que
Sus dones jamás se pueden sacrificar o perder.
8. La justicia de Dios descansa amorosamente sobre Su Hijo,
manteniéndolo a salvo de toda injusticia que el mundo quisiera cometer
contra él. ¿Podrías acaso hacer que sus pecados fuesen reales, y sacrificar
así la Voluntad de su Padre con respecto a él? No lo condenes viéndolo
dentro de la putrescente prisión en la que él se ve a sí mismo. Tu función
especial es asegurarte de que la puerta se abra, de modo que él pueda salir
para verter su luz sobre ti y devolverte el regalo de la libertad al recibirlo de
ti. ¿Y cuál podría ser la función especial del Espíritu Santo, sino la de
liberar al santo Hijo de Dios del aprisionamiento que él concibió para
negarse a sí mismo la justicia? ¿Y podría ser tu función una tarea aparte y
distinta de la Suya?

17/10/2025

IX. La justicia del Cielo
1. ¿Qué otra cosa sino la arrogancia podría pensar que la justicia del Cielo
no puede eliminar tus insignificantes errores? ¿Y qué podría significar eso,
sino que son pecados y no errores, eternamente incorregibles y a los que
hay que corresponder con venganza y no con justicia? ¿Estás dispuesto a
que se te libere de todas las consecuencias del pecado? No puedes contestar
esta pregunta hasta que entiendas todo lo que implica la respuesta. Pues si
contestas "sí" significa que renuncias a todos los valores de este mundo en
favor de la paz del Cielo. Significa también que no vas a conservar ni un
solo pecado ni a abrigar ninguna duda de que esto es posible que le
permitiese al pecado conservar su lugar. Significa asimismo que ahora la
verdad tiene más valor para ti que todas las ilusiones. Y reconoces que la
verdad tiene que serte revelada, ya que no sabes lo que es.
2. Dar a regañadientes es no recibir el regalo, pues no estás dispuesto a
aceptarlo. Se te guarda hasta que tu renuencia a recibirlo desaparezca y
estés dispuesto a que te sea dado. La justicia de Dios merece gratitud, no
temor. Ni tú ni nadie puede perder nada que deis, sino que todo ello se
atesora y se guarda en el Cielo, donde todos los tesoros que le han sido
dados al Hijo de Dios se conservan para él y se le ofrecen a todo aquel que
simplemente extiende la mano dispuesto a recibirlos. El tesoro no merma al
ser dado. Cada regalo no hace sino aumentar el caudal de su riqueza, pues
Dios es justo. Él no lucha contra la renuencia de Su Hijo a percibir la
salvación como un regalo procedente de Él. Mas Su justicia no quedará
satisfecha hasta que todos la reciban.
3. Puedes estar seguro de que la solución a cualquier problema que el
Espíritu Santo resuelva será siempre una solución en la que nadie pierde. Y
esto tiene que ser verdad porque Él no le exige sacrificios a nadie.
Cualquier solución que le exija a alguien la más mínima pérdida, no habrá
resuelto el problema, sino que lo habrá empeorado, haciéndolo más difícil
de resolver y más injusto. Es imposible que el Espíritu Santo pueda ver
cualquier clase de injusticia como la solución. Para Él, lo que es injusto
tiene que ser corregido porque es injusto. Y todo error es una percepción en
la que, como mínimo, se ve a uno de los Hijos de Dios injustamente. De
esta forma es como se priva de justicia al Hijo de Dios. Cuando se
considera a alguien un perdedor, se le ha condenado. Y el castigo, en vez de
la justicia, se convierte en su justo merecido.
4. Ver la inocencia hace que el castigo sea imposible y la justicia inevitable.
La percepción del Espíritu Santo no da cabida al ataque. Lo único que
podría justificar el ataque son las pérdidas, y Él no ve pérdidas de ninguna
clase. El mundo resuelve problemas de otra manera. Pues ve la solución a
cualquier problema como un estado en el que se ha decidido quién ha de
ganar y quién ha de perder; con cuánto se va a quedar uno de ellos y cuánto
puede todavía defender el perdedor. Mas el problema sigue sin resolverse,
pues sólo la justicia puede establecer un estado en el que nadie pierde y en
el que a nadie se le trata injustamente o se le priva de algo, lo cual le daría
motivos para vengarse. Ningún problema se puede resolver mediante la
venganza, que en el mejor de los casos no haría sino dar lugar a otro
problema, en el que el as*****to no es obvio.
5. La forma en que el Espíritu Santo resuelve todo problema es la manera
de solventarlo. El problema queda resuelto porque se ha tratado con justicia.
Hasta que esto no se haga, seguirá repitiéndose porque aún no se habrá
solventado. El principio según el cual la justicia significa que nadie puede
perder es crucial para el objetivo de este curso. Pues los milagros dependen
de la justicia. Mas no como la ve el mundo, sino como la conoce Dios y
como este conocimiento se ve reflejado en la visión que ofrece el Espíritu
Santo.
6. Nadie merece perder. Y es imposible que lo que supone una injusticia
para alguien pueda ocurrir. La curación tiene que ser para todo el mundo,
pues nadie merece ninguna clase de ataque. ¿Qué orden podría haber en los
milagros, si algunas personas mereciesen sufrir más y otras menos? ¿Y
sería esto justo para aquellos que son totalmente inocentes? Todo milagro es
justo. No es un regalo especial que se les concede a algunos y se les niega a
otros, por ser éstos menos dignos o estar más condenados, y hallarse, por lo
tanto, excluidos de la curación. ¿Quién puede estar excluido de la salvación,
si el propósito de ésta es precisamente acabar con el especialismo? ¿Dónde
se encontraría la justicia de la salvación, si algunos errores fuesen
imperdonables y justificasen la venganza en lugar de la curación y el
retorno a la paz?
7. El propósito de la salvación no puede ser ayudar al Hijo de Dios a que
sea más injusto de lo que él ya ha procurado ser. Si los milagros, que son el
don del Espíritu Santo, se otorgasen exclusivamente a un grupo selecto y
especial y se negasen a otros por ser éstos menos merecedores de ellos,
entonces Él sería el aliado del especialismo. El Espíritu Santo no da fe de lo
que no puede percibir. Y todos tienen el mismo derecho a Su don de
curación, liberación y paz. Entregarle un problema al Espíritu Santo para
que Él lo resuelva por ti, significa que quieres que se resuelva. Mas no
entregárselo a fin de resolverlo por tu cuenta y sin Su ayuda, es decidir que
el problema siga pendiente y sin resolver, haciendo así que pueda seguir
dando lugar a más injusticias y ataques. Nadie puede ser injusto contigo, a
menos que tú hayas decidido ser injusto primero. En ese caso, es inevitable
que surjan problemas que sean un obstáculo en tu camino, y que la paz se
vea disipada por los vientos del odio.
8. A menos que pienses que todos tus hermanos tienen el mismo derecho a
los milagros que tú, no reivindicarás tu derecho a ellos, al haber sido injusto
con otros que gozan de los mismos derechos que tú. Si tratas de negarle
algo a otro, sentirás que se te ha negado a ti. Si tratas de privar a alguien de
algo, te habrás privado a ti mismo. Es imposible recibir un milagro que otro
no pueda recibir. Sólo el perdón ofrece milagros. Y el perdón tiene que ser
justo con todo el mundo.
9. Los pequeños problemas que ocultas se convierten en tus pecados
secretos porque no elegiste que se te liberase de ellos. Y así, acumulan
polvo y se vuelven cada vez más grandes hasta cubrir todo lo que percibes,
impidiéndote así ser justo con nadie. No crees tener ni un solo derecho. Y la
amargura, al haber justificado la venganza y haber hecho que se pierda la
misericordia, te condena irremisiblemente. Los irredentos no tienen
misericordia para con nadie. Por eso es por lo que tu única responsabilidad
es aceptar el perdón para ti mismo.
10. Das el milagro que recibes. Y cada uno de ellos se convierte en un
ejemplo de la ley en la que se basa la salvación: que sí uno solo ha de sanar,
se les tiene que hacer justicia a todos. Nadie puede perder y todos tienen
que beneficiarse. Cada milagro es un ejemplo de lo que la justicia puede
lograr cuando se ofrece a todos por igual, pues se recibe en la misma
medida en que se da. Todo milagro es la conciencia de que dar y recibir es
lo mismo. Puesto que no hace distinciones entre los que son iguales, no ve
diferencias donde no las hay. Y así, es igual con todos porque no ve
diferencia alguna entre ellos. Su ofrecimiento es universal y sólo enseña un
mensaje: Lo que es de Dios le pertenece a todo el mundo, y es su derecho
inalienable.

Dirección

Carrer Ample, 28, 1o
Navarcles
08270

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Centre Holístic Navarcles publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto La Organización

Enviar un mensaje a Centre Holístic Navarcles:

Compartir