03/09/2026
365 días después, estamos de nuevo en la casilla de salida.
Porque hay cosas que solo pasan una vez al año.
Y hay lugares a los que siempre se vuelve.
Que los colores de las peñas inunden la plaza cuando estalle el chupinazo.
Que todo el mundo salte y grite al son de la charanga.
Que el “Chundara, cachunda” retumbe por las callejas.
Que las riñas sean por cuánto vino lleva la limonada o por quién ha puesto más hielo en el calimocho.
Que los gritos sean por ver quién se queda sin voz.
Que los maragatos sean abrazos, risas, encuentros inesperados y amistades nuevas.
Porque hay amistades que empiezan entre música, vino y una noche cualquiera, y terminan durando toda una vida.
Que las reinas sean el reflejo de nuestra juventud.
Que los niños corran por las calles con la misma ilusión con la que lo hicieron otros.
Que quienes se fueron encuentren siempre una razón para volver.
Que las tradiciones dejen paso a las modernidades,
pero que nunca dejemos atrás lo que somos.
Porque aquí no se viene solo a pasar unos días.
Aquí se viene a formar parte.
A brindar.
A cantar.
A bailar.
A reír.
Porque una peña no es un traje.
Ni un local.
Ni un nombre.
Una peña son las personas.
Los que estuvieron.
Los que están.
Y los que vendrán.
Y quizá por eso esperamos 365 días.
Para volver a encontrarnos.
Para volver a llenar las calles de vida.
Para volver a sentir que, durante unos días,
este pequeño rincón del mundo
es el lugar más importante de todos.
Porque las fiestas no son solo unos días en el calendario.
Las fiestas somos nosotros.
Que suene el chupinazo: ¡Música! ¡Charanga!