20/01/2026
Ya digo que tengo la cabeza en ebullición. Llena de proyectos que no sé si llegaré a cumplir. Pero me surge uno más que no puedo evitar compartir. Os cuento. Seguid leyendo, por favor. Hoy me he despertado pensando en El bardo escaldao. Era agosto de 2012 cuando Maite Mené, Iñaki Zabala, Idoia Carricas y yo, después de celebrar mi cumpleaños cenando, nos recorrimos con el coche el polígono de Mutilva buscando naves en alquiler. La idea —loquísima— se nos ocurrió esa misma noche. Al día siguiente me puse a hacer números y a soñar mirando muy alto. Y cuadraba. Lo siguiente fue sumar a más gente chalada. Y lo conseguimos. Esa foto que veis en la que Iñaki y yo estamos mostrando la puerta fue de cuando nos dieron las llaves, menos de un mes más tarde. En abril de 2013 lo inauguramos y comenzamos con los conciertos y espectáculos semanales. Ninguna casa de cultura ni teatro en Navarra programaba tanto como nosotros. Todo sin ningún ánimo de lucro. Es más, los socios que ahí trabajamos poníamos dinero a fondo perdido todos los meses para poder hacer frente a los gastos de alquiler. También hubo cientos de simpatizantes que colaboraron. Quien no lo vivió no podrá entender lo que supuso aquella iniciativa. Tendría muchas cosas que contar sobre aquellos años, hasta que en 2020 tuvimos que cerrar sus puertas. Sentimientos, anécdotas, pequeñas hazañas, grandes dificultades...Y pensando pensando...pensaba que también quienes pasasteis por allí —socios, artistas, público— y lo vivisteis quizás también tendríais mucho que compartir Y ahora viene mi propuesta: ¿y si algunos (ojalá muchos) de quienes conocimos El bardo escaldao escribimos unos párrafos transmitiendo nuestra experiencia, qué sentimos como público o desde el escenario, y recopilamos todos los textos, acompañados de algunas de las miles de fotos que hay, en una publicación? Ya veríamos cómo editarla. Sin ningún ánimo de lucro, por supuesto. Tal y como fue el bardo. Creo que aquella iniciativa que lleno tantos corazones de música y palabras bellas merece quedar plasmada para que no se nos olvide ni un día de los que disfrutamos. No por nostalgia. Que también. Sino por justicia, por dejar al Bardo escaldao en el lugar que mereció. La despedida fue triste y como por la puerta de atrás. Nunca es tarde para cambiar eso y hacerle un pasillo lleno de aplausos a algo que jamás se podrá borrar de la memoria de muchas personas. Si os animáis, decídmelo por aquí o por privado y lo ponemos en marcha. Así es como comienzan los sueños y las ideas "locas" a despegar...Uniendo fuerzas y corazones... ☺️😉