28/05/2026
El verano suele presentarse como una etapa ligera, de descanso, playa y desconexión. Sin embargo, para muchas personas que conviven con un Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA), esta estación puede vivirse con un aumento significativo del malestar.
La exposición del cuerpo, la ropa más ligera, los planes sociales centrados en comida o la presión estética pueden intensificar pensamientos como la autoexigencia, la comparación o la necesidad de control. Lo que para otros es espontáneo, para quien atraviesa un TCA puede convertirse en un escenario de alta carga emocional.
Es importante recordar que el TCA no “descansa” en verano. A veces incluso se intensifica, porque cambian las rutinas, disminuyen las estructuras terapéuticas o aumenta la presión social por “disfrutar” y “verse bien”.
El verano no define tu cuerpo. Y mucho menos tu valor.
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