24/05/2026
Llamado al diálogo, la prudencia y la responsabilidad compartida
Desde la Fundación Palliri expresamos nuestra profunda preocupación por la situación de conflictividad social, política y económica que atraviesa Bolivia.
Sabemos que el país vive momentos difíciles. La crisis económica, la escasez, el encarecimiento de la vida, la incertidumbre y las tensiones sociales afectan directamente a las familias, comunidades, trabajadores y sectores productivos. Esta situación golpea con especial dureza a niñas, niños, adolescentes, mujeres, personas mayores y personas en situación de vulnerabilidad.
Reconocemos que muchas de las demandas que hoy se expresan en calles, caminos y territorios nacen de preocupaciones reales: la defensa de la subsistencia, la tierra, el trabajo, el acceso a recursos básicos, la dignidad de las comunidades y la necesidad de ser escuchadas por el Estado.
Al mismo tiempo, creemos firmemente que Bolivia necesita abrir caminos de diálogo antes de que la confrontación profundice heridas difíciles de reparar. La violencia, la descalificación, la represión indiscriminada, el cierre de toda posibilidad de escucha y la radicalización de las posiciones solo aumentan el sufrimiento de la población.
Por ello, hacemos un llamado respetuoso a todos los actores sociales, políticos, sindicales, comunitarios, empresariales e institucionales a actuar con prudencia, responsabilidad y sentido de país.
Pedimos al Estado escuchar con seriedad las demandas legítimas de la población y generar espacios reales de negociación.
Pedimos a las organizaciones sociales mantener viva su voz, su dignidad y su derecho a la reivindicación, cuidando siempre la vida, la integridad y la seguridad de la población.
Pedimos a la ciudadanía no caer en discursos de odio, racismo, desprecio o criminalización generalizada de los sectores movilizados.
Bolivia no saldrá de esta crisis mediante la imposición de unos sobre otros, sino mediante acuerdos capaces de proteger la vida, garantizar la paz social y responder a las causas profundas del malestar.
Como institución comprometida con la educación, la inclusión, la dignidad de las comunidades y el acompañamiento a poblaciones vulnerables, creemos que este es un momento para escuchar más, cuidar más y actuar con responsabilidad.
Detrás de cada conflicto hay familias que sufren.
Detrás de cada protesta hay territorios que piden ser escuchados.
Y detrás de cada decisión política hay vidas concretas que pueden ser protegidas o dañadas.
Que prevalezcan la palabra, la escucha, la prudencia y la responsabilidad compartida.