03/01/2026
Me dirijo a la comunidad con un mensaje de fe, esperanza y calma.
En nuestros grupos internos compartí un mensaje en el que señalé la importancia de actuar con cautela ante los acontecimientos recientes en Venezuela. El sentido de ese mensaje fue —y sigue siendo— advertir que, en momentos de transición, los países atraviesan escenarios delicados donde pueden darse situaciones de confusión, manipulación o violencia, y que nuestra prioridad debe ser el respeto a la vida y la integridad de las personas, especialmente de nuestros familiares y amigos.
Mis palabras buscaban recordar justamente eso: que, aun cuando exista esperanza y alegría por un posible cambio, debemos mantener la prudencia, evitar los malos entendidos y no exponernos innecesariamente. La historia demuestra que los procesos de transición requieren calma, responsabilidad y unidad. Por ello señalé también que es importante esperar orientaciones claras de los principales portavoces opositores y de quienes tienen legitimidad para comunicar los pasos siguientes.
Mi llamado es humano y cívico a la cautela, al respeto y a la oración por nuestro país y nuestra gente.
En momentos de incertidumbre y de emociones encontradas, es fundamental recordar la fortaleza que nos caracteriza como pueblo. Los venezolanos hemos aprendido, dentro y fuera de nuestra tierra, a sostenernos unos a otros, a no perder la esperanza y a caminar con dignidad incluso en los tiempos más difíciles.
Los Venezolanos somos una comunidad viva, resiliente y profundamente humana.
Nuestro mayor compromiso es con el bienestar de los venezolanos, agradezco la madurez con la que siempre abordamos los temas sensibles y quedo a disposición para cualquier aclaratoria adicional.
Con fe en el mañana, esperanza en nuestros corazones y calma en nuestras acciones, seguimos adelante.
Un abrazo fraterno,
Verónica Barcenilla